Iluminar y manifestar nuestra verdadera naturaleza sobre el escenario de nuestra misión


Por Minoru Harada · Para el número de octubre de 2025 de Daibyakurenge


La vida es una saga extraordinaria, y cada uno de nosotros es un protagonista que se esfuerza en cumplir su gran misión en aras del kosen-rufu mundial.

Daisaku Ikeda fue un genuino protagonista, que encarnó y elevó a su máxima expresión el noble espíritu de la relación entre maestro y discípulo. Cuando dio el primer paso por el kosen-rufu mundial, el 2 de octubre de 1960, en el bolsillo interior de su chaqueta llevaba una foto de su maestro Josei Toda, el segundo presidente de la Soka Gakkai, y en su corazón atesoraba las últimas palabras que él le había transmitido: «El mundo es tu verdadero escenario». En lo más profundo de esa epopeya humana, latía la lucha conjunta de maestro y discípulo.

En cada país y comunidad, la expansión del kosen-rufu ha comenzado siempre con una persona valiente que, levantándose sola, ha hecho valer su juramento «junto al maestro». Nichiren Daishonin describió el inicio de su gran contienda como «esa primera partícula de tierra que marca el comienzo del monte Sumeru o como esa sola gota de rocío que prenuncia el inicio del gran océano».[1] Con ese mismo espíritu, nuestros compañeros de fe de todo el mundo se han convertido en esa «primera partícula de tierra» y en esa «sola gota de rocío», y hoy son protagonistas del kosen-rufu que abren audazmente nuevos caminos. La labor conjunta de todos ellos es la «historia más espléndida [que se transmitirá al futuro]».[2]

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En octubre de 1967 y, nuevamente, en 1970, el maestro Ikeda inició una serie de diálogos con el conde Richard Coudenhove-Kalergi (1894-1972), reconocido como uno de los precursores de la integración europea. Estas conversaciones, que luego se publicaron (solo en japonés) con el título Bunmei: Nishi to higashi (La civilización: Oriente y Occidente), fueron el verdadero comienzo de los numerosos diálogos que Ikeda Sensei mantuvo con renombradas personalidades del mundo.

En ese momento la Soka Gakkai se hallaba involucrada en el «incidente de la libertad de expresión» de 1970 (durante el cual debió defenderse de un caso de libelo malicioso).[3] Pese a la controversia que caracterizó ese período, la mirada de nuestro maestro estaba firmemente enfocada en promover la felicidad genuina de todas las personas. Con su profunda visión y liderazgo, dio un rotundo ejemplo de la forma en que la Soka Gakkai podía abrirse al mundo más ampliamente.

En un momento en que toda clase de crisis y de problemas mantienen en vilo a la gente, si hay algo que representa e irradia con potencia el amor compasivo del Buda es la imagen de nuestros miembros, que cada mañana y cada tarde oran «por la paz mundial y la felicidad de todos los seres» y se ponen en acción en bien de los semejantes. Esta es una fuerza que infunde nueva esperanza a la sociedad, inspira a promover la renovación humana y, con toda justicia, constituye un milagro de la época moderna. En palabras de Coudenhove-Kalergi, la Soka Gakkai representa «un renacimiento del budismo, y el primer movimiento fraternal del mundo».[4]

Este mes, muchos departamentos y grupos especializados de la Soka Gakkai –como el Departamento de Científicos y Académicos, el de Islas de la Victoria y el de Profesionales de Empresa– celebrarán sus correspondientes aniversarios. Es muy inspirador ver que los miembros de todas estas agrupaciones –artistas, escritores y compositores, trabajadores sanitarios, académicos, profesionales de negocios, gestores comunitarios, educadores y personas con intereses y experiencia en el ámbito internacional– están ganando la confianza de sus allegados, a medida que demuestran la prueba real en sus vidas y experimentan beneficios en sus diversos campos de actividades.

Los verdaderos actores que asumen la gran epopeya de la Ley Mística no buscan la luz de los focos. En cambio, ellos mismos alumbran el mundo desde su interior, como expone el principio sobre la «iluminación y manifestación de [nuestra] verdadera naturaleza».[5] En el epílogo de La nueva revolución humana, Sensei afirma: «Mientras haya sufrimiento y aflicción en nuestro planeta […] la marcha del maestro y los discípulos para cumplir el gran juramento del kosen-rufu es un periplo sin fin». Con el espíritu de Shin’ichi Yamamoto, el protagonista de la novela, tomemos nuestra vida como el magnífico escenario donde cumplir la misión del kosen-rufu mundial. Sobre ese escenario, ¡interpretemos una jubilosa danza junto a nuestros preciados compañeros!

(Traducción del artículo publicado en la edición de octubre de 2025 de Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai).


[1] Los beneficios del «Sutra del loto», en Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2020, pág. 705.

[2] Carta a los hermanos, en END, pág. 523.

[3] Los lectores encontrarán más detalles en el capítulo «Vientos feroces», en el volumen 14 de La nueva revolución humana.

[4] Traducción del artículo en japonés publicado el 23 de setiembre de 1967 en la edición vespertina del Tokyo Shimbun.

[5] Las bases para manifestar la budeidad, en END, pág. 784.

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