Homenaje a los esfuerzos de Daisaku Ikeda en la escritura
ESCRIBIR PROLÍFICAMENTE, IMPULSADO POR UNA FE APASIONADA
«Las palabras son vida. Son luz. Son esperanza. ¡Seguiré dedicando cada gota de energía a hablar y escribir hasta el último momento de mi vida!».[1] Impelido por su profunda fe budista, Daisaku Ikeda escribió prolíficamente, dedicando todo su ser a alentar a amigos y compañeros de la Soka Gakkai. Su deseo de inspirar a una persona tras otra lo impulsó a valerse del poder de la pluma para llegar a tantas vidas como fuera posible.
Si bien existen límites a lo que una persona puede hacer, la palabra escrita no los tiene. Ikeda Sensei decidió dejar por escrito un registro de la filosofía universal del budismo Nichiren y de la verdad de su maestro, Josei Toda. Su lucha de palabras comenzó, en su juventud, bajo la tutela de este último.
El joven Ikeda comenzó a trabajar en la editorial de Toda Sensei, Nihon Shogakkan, el 3 de enero de 1949, justo un día después de cumplir 21 años. En mayo de ese mismo año, fue nombrado editor jefe de la revista La aventura de los niños (posteriormente renombrada como El Japón de los niños). Se esforzó en convertirla en la mejor revista para chicos del país.
Desde la pequeña oficina de la editorial en Nishi-Kanda, Tokio, participó en todos los aspectos de la producción de la revista, desde la planificación y el contacto con escritores e ilustradores hasta la maquetación. Cuando alguno de los artículos previstos no llegaba, él entraba en acción con el seudónimo de Shin’ichiro Yamamoto,[2] con el que firmaba ensayos sobre figuras como el educador Johann Heinrich Pestalozzi o el médico y científico Edward Jenner.
Pero la editorial de Josei Toda enfrentó reveses debido a las dificultades financieras causadas por los cambios en las políticas económicas tras la Segunda Guerra Mundial. Toda decidió cambiar de rumbo, cerrando la editorial y fundando una cooperativa de crédito. Durante esos tiempos difíciles, le dijo al joven Ikeda: «Daisaku, ¿por qué crees que los discípulos de Nichiren Daishonin lograron superar las persecuciones que enfrentaron por sus creencias? El Daishonin escribió una carta tras otra para animarlos. Por eso lograron mantenerse invictos ante toda adversidad, tanto en su vida personal como en la sociedad. Daisaku, ¡creemos un periódico que corporeice ese espíritu del Daishonin!».[3]
Gracias a los arduos esfuerzos de Ikeda Sensei entre bastidores, Josei Toda encontró una salida a las dificultades económicas y, el 3 de mayo de 1951, fue nombrado segundo presidente de la Soka Gakkai. Apenas unos días antes, se había publicado el primer número del Seikyo Shimbun, el 20 de abril de 1951. Toda Sensei escribió el artículo principal de portada, titulado «¿Qué es la fe?», así como la columna Suntetsu (Epigramas). Ikeda Sensei también asió la pluma. Perfeccionó sus habilidades de escritura bajo la estricta instrucción de su mentor, quien criticaba su trabajo diciendo: «¡Esto no conmoverá a la gente!»; «¡El argumento no resulta claro!».[4]
Con la compasiva guía de su maestro, Sensei no solo desarrolló sus habilidades como defensor del kosen-rufu, sino que también aprendió a blandir con destreza una poderosa pluma.
Daisaku Ikeda escribió prolíficamente, dedicando todo su ser a alentar a amigos y compañeros de la Soka Gakkai. Su deseo de inspirar a una persona tras otra lo impulsó a valerse del poder de la pluma para llegar a tantas vidas como fuera posible.
SEUDÓNIMOS QUE EXPRESAN LA INSEPARABILIDAD DE MAESTRO Y DISCÍPULO
Toda Sensei escribió su novela Revolución humana con el seudónimo de Myo Goku. El protagonista de la novela es Kutsuo Gan, y la trama refleja la vida del autor. La novela narra su encarcelamiento junto a su mentor, Tsunesaburo Makiguchi, y termina con su toma de conciencia en prisión: «¡Soy un Bodisatva de la Tierra!».
La cuestión era quién escribiría la continuación de la novela de Toda. Tendría que cubrir acontecimientos notables, como su salida de prisión y su firme determinación de reparar la muerte de su mentor convocando a 750 000 Bodisatvas de la Tierra.
Tres intercambios con su maestro consolidaron la determinación de Ikeda Sensei de escribir la secuela. Tuvieron lugar en la primavera de 1951, cuando Toda le mostró el manuscrito de la novela; en agosto de 1954, cuando acompañó a Toda Sensei a su pueblo natal, Atsuta, en Hokkaido; y en agosto de 1957, durante el último verano en el que compartieron momentos, en Karuizawa, prefectura de Nagano.
Ikeda Sensei decidió: «Si yo no dejo el registro de la vida del señor Toda, ¿quién podrá hacerlo? Esto es lo que Sensei esperaba de mí y también mi misión como discípulo».[5]
Tras su nombramiento como tercer presidente de la Soka Gakkai, el 3 de mayo de 1960, Ikeda Sensei emprendió un gran esfuerzo para expandir la red Soka en Japón y en todo el mundo.
En abril de 1964, durante el séptimo servicio recordatorio (en el sexto aniversario) de la muerte de Josei Toda, expresó su determinación de escribir la continuación de la novela de su maestro. Ese mismo año, la Soka Gakkai cumplió el sueño de Toda de alcanzar los tres millones de familias, algo que evidenció el creciente impulso de la organización. Mientras daba pasos concretos hacia la realización de la visión del kosen-rufu de su mentor, Sensei empezó a prepararse para la monumental tarea de comenzar la novela.
El 2 de diciembre de 1964, durante una visita a Okinawa, Sensei comenzó a escribir La revolución humana. El 1 de enero de 1965, la primera entrega de la novela por entregas apareció en el Seikyo Shimbun, firmada con el seudónimo de Ho Goku.
Con base en los principios del budismo, myo (en Myo Goku, el seudónimo de Toda Sensei) significa maestro, mientras que ho (en Ho Goku, el seudónimo de Ikeda Sensei) indica al discípulo. Este fue el comienzo de una hermosa historia de maestro y discípulo escrita a lo largo de más de cincuenta años.
EN MEDIO DE INTENSAS LUCHAS
Ikeda Sensei señaló: «Escribir una novela por entregas es una labor extremadamente exigente».[6] Sin embargo, emprendió la tarea en medio de su ya apretada agenda de viajes a ciudades de todo Japón y del mundo en aras del kosen-rufu y la paz. Dondequiera que estuviera, siempre encontraba tiempo para tomar la pluma, planificar y escribir su novela.
A finales de noviembre de 1969, comenzó lo que se conocería como el incidente de la libertad de expresión.[7] Sensei se mantuvo firme, listo para afrontar un aluvión de críticas.
El 2 de febrero de 1970, el Seikyo Shimbun comenzó a publicar entregas del capítulo «El séptimo centenario» del volumen 6 de La revolución humana. El plan original era comenzar estas entregas el 11 de febrero, cumpleaños de Josei Toda. Pero, para responder a la entusiasta solicitud de los lectores, el periódico decidió comenzar a publicarlas lo antes posible. También en respuesta a las peticiones de los lectores, la serie comenzó a publicarse seis días a la semana, en las ediciones de todos los días laborables –como hasta ese momento– y, además, los sábados.
Avanzando a toda máquina, Ikeda Sensei se esforzó por dirigir el gran navío de la Soka Gakkai a través de mares tormentosos, mientras continuaba con la labor extremadamente exigente de escribir la novela pensando en los compañeros.
Ikeda Sensei señaló: «Escribir una novela por entregas es una labor extremadamente exigente». Sin embargo, emprendió la tarea en medio de su ya apretada agenda […]. Cada palabra forjada a través de tales luchas se convirtió en una chispa de esperanza para sus compañeros.
Los días en que estaba tan cansado o enfermo que ni siquiera podía sostener una pluma, dictaba ante una grabadora. Otras veces le ayudaba su esposa, Kaneko. En la esquina superior de un manuscrito para el capítulo «La chispa», Sensei anotó: «Como estoy bastante cansado, le he pedido a mi esposa que transcriba esto».
A pesar de sus decididos esfuerzos por seguir escribiendo, hubo una larga pausa en la publicación de la novela. En abril de 1979, Ikeda Sensei renunció como tercer presidente de la Soka Gakkai. Sacerdotes malintencionados de la Nichiren Shoshu, en connivencia con un abogado corrupto, conspiraron para expulsar el espíritu de maestro y discípulo de la Soka Gakkai. Esto provocó la restricción de las actividades de Sensei; y sus palabras y escritos, incluida su novela, dejaron de publicarse en el Seikyo Shimbun. Esto dejó a muchos miembros de la Soka Gakkai añorando la inspiración y la guía que les había brindado regularmente.
Sensei pensaba que, si la situación continuaba así, quienes más sufrirían serían los miembros. A pesar de las restricciones que se le imponían y la presión a la que podría verse sometido, decidió retomar la escritura de La revolución humana para infundir valor a los compañeros.
En julio de 1980, tras un paréntesis de dos años, comenzó a escribir el volumen 11. A menudo, su salud era tan precaria que no le quedaba otra opción que tumbarse a descansar. Aun así, perseveró, dictando la novela a un periodista del Seikyo Shimbun que supervisaba la publicación por entregas. Cada palabra forjada a través de tales luchas se convirtió en una chispa de esperanza para sus compañeros, y encendió en ellos la llama del coraje para seguir avanzando en sus esfuerzos por el kosen-rufu, sin importar los obstáculos.
LIDERANDO EL CAMINO ETERNAMENTE
La publicación por entregas de La revolución humana concluyó en el Seikyo Shimbun el 11 de febrero de 1993, fecha en la que Josei Toda habría cumplido 93 años. Ese mismo año, la edición del 18 de noviembre del periódico publicó la primera entrega de la continuación de la novela: La nueva revolución humana.
Sensei había comenzado a escribir esta continuación el 6 de agosto de 1993 en Karuizawa, Japón.
En la introducción, escribió:
He asumido la escritura de La nueva revolución humana como la obra de mi vida. En ella, estoy decidido a seguir documentando, hasta el límite de mis posibilidades, el camino genuino y preciso de maestro y discípulo, y a plasmar el gran retrato de gloria creado por los preciosos hijos del Buda a medida que avanzaban con el sueño del kosen-rufu mundial, tal como enseñó Nichiren Daishonin.[8]
Además de escribir esta nueva novela, en enero de 1998 comenzó una nueva serie de ensayos titulada Reflexiones sobre «La nueva revolución humana».
El 6 de agosto de 2018, Sensei completó la novela y, aquel 8 de septiembre, se publicó la última entrega del volumen 30 en el Seikyo Shimbun. Las entregas de La revolución humana y La nueva revolución humana suman un total de 7978 (superando las 200 000 páginas manuscritas), la mayor cantidad de entregas de una obra jamás publicada en un periódico japonés.
En el último capítulo de La nueva revolución humana, Sensei escribe sobre la reunión de la sede central para responsables de la Soka Gakkai de noviembre de 2001, en la que proclamó: «Es mi deseo que los integrantes del Departamento de Jóvenes mantengan este solemne espíritu de los primeros tres presidentes de la Soka Gakkai, unidos por los lazos eternos de maestro y discípulo. Quienes lo hagan serán supremos vencedores».[9]
Sensei transmitió esta visión a los jóvenes en el Auditorio en Memoria de Josei Toda de Tokio. Este es el castillo de maestro y discípulo donde se celebraría su funeral el 23 de noviembre de 2023.
Sensei comenzó a escribir varias series de ensayos en 1998 y continuó haciéndolo durante 25 años, hasta noviembre de 2023. Su último ensayo apareció en la edición del 15 de noviembre del Seikyo Shimbun, el día de su fallecimiento.
Concluye ese escrito diciendo: «Las bases de nuestra Soka Gakkai juvenil en todo el mundo son firmes como una roca. Convocando como nunca antes la pasión y la fuerza de los jóvenes Bodisatvas de la Tierra, ¡construyamos grandes castillos de valores humanos y cultivemos jardines de paz cada vez más extensos para una creación de valor que dirija a toda la familia global hacia la felicidad!».[10]
HACIENDO DEL SEIKYO SHIMBUN UN BALUARTE DE LA JUSTICIA
En el monumento situado en la entrada del Centro Mundial Seikyo de la Soka Gakkai se encuentra grabada la siguiente dedicatoria de Ikeda Sensei:
[A]doptando el Seikyo Shimbun como principal tablado en mi lucha de palabras, he blandido la pluma incansablemente para registrar la verdad de los maestros y discípulos de la Soka, en bien de las generaciones futuras, y para hacer llegar mensajes de aliento a cada uno de mis compañeros de fe.[11]
El Seikyo Shimbun fue posible gracias al maestro Ikeda. No solo escribió para el periódico, sino que también dedicó sus energías a formar periodistas de valor. En una oportunidad, un estudioso de sociología de la religión en Japón dijo: «Cada vez que leo el Seikyo Shimbun, puedo oír la voz del maestro Ikeda instando al personal a hacer un mayor esfuerzo, preguntándose: “¿Convencerá este informe a nuestros miembros? ¿Les gustará y les satisfará?”».[12]
Ikeda Sensei escribe sobre la misión del Seikyo Shimbun, y hay escenas a lo largo de La nueva revolución humana en las que anima e instruye a sus periodistas. Por ejemplo, subraya: «Ante todo […], la exactitud es el alma de un periódico».[13]
No solo alentaba a los redactores, sino que inculcaba el mismo espíritu a los fotógrafos, los vendedores de anuncios, los responsables de logística, los repartidores del periódico y, de hecho, a todas las personas que apoyaban en cada aspecto del periódico.
¿Cuál es la esencia del Seikyo Shimbun? Sensei escribe: «En primer lugar, es un periódico dedicado al kosen-rufu. Debe imbuir a sus lectores del deseo de levantarse y trabajar por la felicidad de los demás y por la paz. […] Segundo, debe ayudar a comprender la enseñanza correcta del budismo. Leer el Seikyo Shimbun es entrar en contacto con el budismo. […] Tercero, tiene que ser una “carta de aliento” que brinde esperanza y coraje a sus lectores».[14]
Hoy en día, el Seikyo Shimbun está disponible en línea en 220 países y territorios. Muchos de sus artículos se traducen y publican en publicaciones hermanas de la Soka Gakkai en todo el mundo. De esta manera, Sensei hizo realidad el sueño de su maestro de «permitir que las personas de todo Japón y el mundo lean el Seikyo Shimbun».[15]
De acuerdo con las instrucciones de nuestro maestro, el Seikyo Shimbun y sus publicaciones hermanas, como el World Tribune [donde se publicó originalmente este artículo, y como la propia Civilización Global], seguirán ofreciendo palabras de inspiración como publicaciones dedicadas a la felicidad de las personas. Transmitirán la verdad de Ikeda Sensei y seguirán siendo para siempre publicaciones de la unión de maestro y discípulo que infunden valor y esperanza a todo el mundo.
De acuerdo con las instrucciones de nuestro maestro, el Seikyo Shimbun y sus publicaciones hermanas […] seguirán ofreciendo palabras de inspiración como publicaciones dedicadas a la felicidad de las personas.
ALENTAR A UNA PERSONA
Además de escribir novelas y ensayos, el maestro Ikeda compuso numerosos poemas, tanto breves como extensos. Dijo que escribía poesía –adaptándola lo más posible a sus destinatarios– con el ferviente deseo de apoyar a los miembros a superar sus dificultades, crecer a su manera y vivir con fuerza y confianza.
En julio de 1976, se comprometió a escribir una canción tras otra para la Soka Gakkai.
Por ejemplo, escribió «La canción de la revolución humana» cuando los medios de comunicación y los sacerdotes de la Nichiren Shoshu atacaban a la Soka Gakkai. Se convirtió en la canción con la que los miembros se comprometieron a unirse a él en el espíritu compartido de maestro y discípulo.
Y cuando el primer problema del clero llegó a su punto álgido en 1978 y 1979, Sensei escribió numerosas canciones para diversos grupos y regiones de Japón.
Infundidas con su espíritu, estas canciones siguen inspirando a los miembros en su avance hacia el kosen-rufu.
COMO POETA LAUREADO
La poesía de Ikeda Sensei llegó al corazón de sus compañeros y trascendió fronteras nacionales, raciales y religiosas.
Sethu Kumanan, presidente de la Escuela Superior Soka Ikeda de Artes y Ciencias para Mujeres, de la India, afirma que encontró el poema «Madre» de Sensei en un poemario que le regaló Krishna Srinivas, fundador y director ejecutivo de la Academia Mundial de Artes y Cultura.
La Academia había otorgado a Sensei el título de Poeta Laureado en 1981. El profesor Srinivas también preside la Sociedad Mundial de Poesía, que lo nombró Poeta Laureado Mundial en 1995.
El profesor Kumanan ha afirmado que leer «Madre» le conmovió profundamente y le inspiró a adoptar a Sensei como maestro. El poema fue el origen de la fundación, por su parte, de la Escuela Soka Ikeda. Los poetas se entienden al instante, ha dicho, y ha observado que los poemas de Sensei infunden poder en quien los lee. También ha señalado que un maestro es alguien que inspira fortaleza y felicidad en las personas cuando más sufren.[16]
Además de escribir novelas y ensayos, el maestro Ikeda compuso numerosos poemas, tanto breves como extensos. […] La poesía de Ikeda Sensei llegó al corazón de sus compañeros y trascendió fronteras nacionales, raciales y religiosas.
La decisión de reconocer a Daisaku Ikeda como Poeta Laureado llegó el 1 de julio de 1981. A los pocos meses de recibir este honor, escribió la letra de la «Canción púrpura» y compuso el extenso poema «Jóvenes, escalen la montaña del kosen-rufu del siglo XXI».
Escribió estas dos obras para los jóvenes que vivían en regiones de Japón donde los miembros de la Soka Gakkai sufrían a causa de los sacerdotes de la Nichiren Shoshu. En ellas, insta a los jóvenes a levantarse, unidos en el espíritu de la inseparabilidad de maestro y discípulo.
El estandarte del kosen-rufu ha sido confiado y puesto en manos de nosotros, quienes lo sostendremos a lo largo del siglo XXI.
El poema «Jóvenes, escalen la montaña del kosen-rufu del siglo XXI» fue compuesto originalmente, aquel 10 de diciembre, para animar a los jóvenes que participaban en una valiente lucha contra la corrupción clerical en la prefectura de Oita.[17]
Reunidos en una sala del Centro por la Paz de Oita, cinco jóvenes lo transcribieron frenéticamente mientras Sensei dictaba y revisaba los versos. Después, él fue a reunirse con los miembros locales, mientras que los jóvenes siguieron trabajando, escribiendo una copia en limpio a tiempo para presentarla en una reunión esa misma tarde.
Al regresar, Sensei les preguntó con entusiasmo cómo iba el manuscrito.
El plan era presentar el poema en la reunión de responsables del Departamento de Jóvenes de la prefectura de Oita, programada para las 19 horas. El tiempo apremiaba. Los participantes comenzaron a llegar. ¡Y el inicio se adelantó una hora, a las 18!
Sensei trabajó arduamente en las revisiones. En cuanto dictó todos los cambios, comenzó la reunión. Justo a tiempo, los jóvenes terminaron de transcribir el poema, que fue presentado a todos los presentes, quienes respondieron con un aplauso clamoroso.
Componer poesía, que es un grito del espíritu, representa una batalla. Una canción basada en aquel poema dice:
La juventud ¿qué es?
¿Qué es la esperanza?
Y la verdad ¿cuál es?
¿Acaso no será tener
amigos por quienes luchar,
hoy también,
por la paz y la felicidad
y vencer?[18]
El estandarte del kosen-rufu ha sido confiado y puesto en manos de nosotros, quienes lo sostendremos a lo largo del siglo XXI.
(Traducción del artículo publicado en la edición del 2 de enero de 2024 de World Tribune, periódico de la Soka Gakkai de Estados Unidos).
La dedicatoria de Daisaku Ikeda grabada en el monumento situado en la entrada del Centro Mundial Seikyo contiene una cita de los escritos de Nichiren Daishonin: «El Buda salva a los seres a través de las palabras y de la letra». El texto se refiere a ello como «una misión tan solemne como profunda».
Esa misión se ve concernida por algunas de las tendencias que caracterizan la etapa histórica que vivimos. La digitalización ha revolucionado los soportes de las palabras y de la letra, así como el modo en que nos relacionamos con ellas. Esto ofrece, a la vez, oportunidades y amenazas. Algunos desafíos claros se relacionan con la enorme disparidad de los hábitos y las capacidades en función de la edad. La llamada brecha digital y la disminución de la competencia lectora son algunas de sus consecuencias negativas.
En este contexto, ¿cómo se puede seguir salvando a los seres a través de las palabras y de la letra? O, mejor, ¿cómo hacerlo más todavía? Son cuestiones ineludibles, con cuya resolución están comprometidas las organizaciones que forman la Soka Gakkai y los equipos responsables del Seikyo Shimbun y sus publicaciones hermanas, como esta revista.
[1] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 9 y 10, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2015, págs. 230-231.
[2] ↑ Shin’ichiro Yamamoto fue el primer seudónimo de Daisaku Ikeda.
[3] ↑ Traducción indirecta desde el inglés, lengua en que fue publicado este artículo en World Tribune (en adelante, «trad. ind.»).
[4] ↑ Trad. ind.
[5] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vol. 30, parte I, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2021, pág. 90.
[6] ↑ Trad. ind.
[7] ↑ Incidente de la libertad de expresión: Controversia surgida en 1970, cuando la Soka Gakkai se defendió de acusaciones difamatorias. Para más detalles, véase IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 13 y 14, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2019, págs. 315 y sigs. (cap. «Vientos feroces»).
[8] ↑ Trad. ind.
[9] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vol. 30, parte II, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2022, pág. 286.
[10] ↑ Véase la revista CG, n.º 226, febrero 2024, sección «Orientación».
[11] ↑ Revista CG, n.º 177, enero 2020, sección «Punto de partida».
[12] ↑ Trad. ind.
[13] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 9 y 10, op. cit., pág. 235.
[14] ↑ Ib., pág. 243.
[15] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 1 y 2, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2023, pág. 144.
[16] ↑ De una entrevista publicada en el Seikyo Shimbun, 17/11/2023.
[17] ↑ Véase IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vol. 30, parte II, op. cit., págs. 39-136.
[18] ↑ Traducción al castellano de la letra de «Jóvenes, escalen la montaña del siglo XXI» cantada en la SGEs.