Entrevistamos a Andrea Rossignoli, abogado afincado en Málaga cuya labor ha sido reconocida con la concesión de un premio por el Comité de Italianos en el Extranjero.

En primer lugar, Andrea, enhorabuena por el premio. ¿Qué significado tiene para ti?
El Premio a la Italianidad, que recibí en noviembre, significó el reconocimiento de mi labor como abogado, realizada en interés de mis compatriotas entre Italia y España, manteniendo vivo el diálogo entre estas dos culturas. Por este motivo, lo considero también un reconocimiento como discípulo de Daisaku Ikeda, mi maestro en el diálogo.
Con el Com.It.Es. Madrid (Comité de Italianos en el Extranjero – Madrid), compartimos el gran objetivo de la doble ciudadanía italoespañola. Para mí, como padre de una hija bilingüe, es un objetivo personal que valoro profundamente y que se ha convertido en un propósito dirigido a todos los ciudadanos de ambos países. La doble ciudadanía no es solo una formalidad, sino una herramienta que conecta diferentes culturas, consolida el sentido de pertenencia y protege los derechos individuales.
La abogacía es una profesión con numerosas vertientes. ¿En qué área estás especializado y qué tipo de casos sueles llevar?
Me dedico principalmente a temas de extranjería: desde la obtención de la ciudadanía, tanto italiana como española, hasta la constitución de empresas en España e Italia, así como a asuntos relacionados con matrimonios internacionales. Son temas que a menudo tienen en común la implicación de dos o más jurisdicciones y, si pensamos en casos de separaciones internacionales, la gestión puede volverse particularmente compleja. Las implicaciones legales para los miembros de la familia, especialmente los menores, pueden ser dolorosas y difíciles de comprender para los clientes, ya que se trata de situaciones familiares que traspasan fronteras nacionales.
¿Has trabajado en este ámbito desde el inicio de tu carrera, o la especialización ha sido fruto de una evolución profesional?
Ejerzo la profesión de abogado desde finales de los años 90. Al principio, en Milán, me ocupaba de casi todos los casos que me presentaban los distintos clientes, pero con el tiempo me especialicé en derecho de familia y derecho civil, especialmente en materia de contratos. Desde hace algunos años, estoy incluido entre los Abogados Europeos en el portal oficial de la Unión Europea y, también por esta razón, me encuentro principalmente abordando temas de derecho internacional.
Como mencionaba, actualmente me ocupo de asuntos relacionados con la vida y el trabajo entre Italia y España. A menudo, empresarios italianos acuden a mí para abrir sus negocios en España, atraídos por un entorno favorable caracterizado por la digitalización, la sostenibilidad y una alta calidad de vida. Al mismo tiempo, la presencia de italianos en el país contribuye a crear un diálogo cultural único, fortaleciendo los lazos entre ambas naciones. Este intercambio no solo consolida las relaciones bilaterales entre Italia y España, sino que también representa un ejemplo de integración cultural y social que puede servir como modelo para toda Europa.
Me ocupo de asuntos relacionados con la vida y el trabajo entre Italia y España. […] La presencia de italianos en el país contribuye a crear un diálogo cultural único, fortaleciendo los lazos entre ambas naciones. Este intercambio no solo consolida las relaciones bilaterales […], sino que también representa un ejemplo de integración cultural y social que puede servir como modelo para toda Europa.
¿Qué te motivó a trasladarte de Milán a Málaga?
Cuando mi marido y yo decidimos mudarnos a Málaga, no conocíamos apenas la ciudad. Años antes, habíamos pasado por allí para ir a Nerja, donde nos casamos. Decidimos visitarla, nos gustó y, solo seis meses después, nos trasladamos con todo por construir. En ese momento, yo solo tenía mi despacho en Milán y, durante un tiempo, viajé constantemente entre ambas ciudades.
El año anterior a nuestra mudanza, como budistas, ambos habíamos realizado muchísima actividad en el centro cultural de la Soka Gakkai en Milán, en grupos de apoyo a las personas que lo visitan. Además, abríamos nuestra casa a otros miembros todos los domingos durante tres horas. Nos desafiamos de ese modo con la convicción de que era la manera de transformar nuestra vida para superar grandes obstáculos personales que, en ese entonces, nos impedían hacer realidad el proyecto de tener a nuestra hija.
Impulsados por la determinación que nació de toda esta dedicación, decidimos trasladarnos a Málaga con un propósito claro: contribuir al kosen-rufu allí. Antes de mudarnos, incluso enviamos a Ikeda Sensei una carta en la que le informamos de nuestras determinaciones.
Ahora, después de haber trabajado mucho y de darme a conocer entre la comunidad italiana y, sobre todo, de haberme dedicado con toda mi familia al movimiento del kosen-rufu –abriendo nuestra casa y aprovechando cada actividad–, tengo un despacho en Málaga y una oficina en Barcelona, además del despacho en Milán. También estoy en el listado de los profesionales de referencia de la Embajada Italiana en Madrid y del Consulado General de Barcelona.
Digo todo esto no por vanidad, sino porque incluso a mí me sorprende haber logrado todo esto empezando desde cero. Hay un pasaje de La nueva revolución humana que siempre tengo en mi mente: «¿Solo practica este budismo para hacer dinero? ¿Trata de tener éxito en sus negocios para poder promover el kosen-rufu? Estas dos metas son polos opuestos».[1]
Después de haber trabajado mucho y de darme a conocer […], tengo un despacho en Málaga y una oficina en Barcelona, además del despacho en Milán. […] Incluso a mí me sorprende haber logrado todo esto empezando desde cero.
Toda nuestra lucha, además de reflejarse en mi vida profesional, también se ha manifestado en el desarrollo de la Soka Gakkai en Málaga. Cuando llegamos en 2017 en Málaga capital solo había un grupo de diálogo y hoy, gracias al esfuerzo de todos los miembros, hay tres y se ha formado un distrito.
Creo que recién ahora empiezo a entender lo que significa ser pioneros, como dice Sensei.
Por lo que nos cuentas, resulta evidente que el budismo Nichiren es un pilar fundamental en tu vida…
El budismo de Nichiren Daishonin ha cambiado mi forma de afrontar las situaciones y los problemas. La capacidad de análisis y autocrítica que he ido adquiriendo al recitar daimoku frente al Gohonzon la he ido aplicando a muchos aspectos de mi vida, incluyendo el trabajo. Acudir al Gohonzon en busca de la solución adecuada a mis problemas personales me ha llevado a ser más reflexivo, más empático y a desarrollar una mayor disposición para escuchar y comprender cuál es el verdadero problema que aqueja a mis clientes. Como resultado, puedo encontrar la solución más adecuada para cada caso particular. Al escuchar más profundamente a las personas, es posible entender cuál es su verdadera necesidad y, por lo tanto, cuál es el mejor camino para ayudarlas.
Si pienso en mi papel en la sociedad, además de ser abogado, soy padre y miembro de la Soka Gakkai. Por eso, siempre considero que debo esforzarme por ser un ejemplo positivo para mi hija y como representante de la Soka Gakkai. Más allá de mi ejercicio profesional, me complace apoyar actividades culturales o participar en actividades pro bono cuando el tema lo amerita.
Si pienso en mi papel en la sociedad, además de ser abogado, soy padre y miembro de la Soka Gakkai. Por eso, siempre considero que debo esforzarme por ser un ejemplo positivo […]. Más allá de mi ejercicio profesional, me complace apoyar actividades culturales o participar en actividades pro bono cuando el tema lo amerita.
En este sentido, formo parte de CESMEN-LAB, un centro de investigación y práctica en medicina narrativa. Su labor se centra en el desarrollo de habilidades narrativas que favorecen la atención, la representación y el compromiso en el ámbito sanitario. A través del diálogo entre la literatura, la filosofía, las artes y las ciencias, dichas habilidades buscan enriquecer la práctica médica, promoviendo un enfoque más humano y personalizado en el cuidado de los pacientes.
Hace algunos años conocí a una familia con un hijo que padecía una enfermedad rara y no tenía acceso a los tratamientos necesarios. Basándome en mi experiencia en este ámbito, logré que el niño –uno de sus progenitores era italiano– obtuviera la ciudadanía italiana, lo que le permitió acceder gratuitamente a los tratamientos en un centro de excelencia para enfermedades pediátricas en Italia.
[1] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 25 y 26, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2022, pág. 88.