Recursos para la introducción de las reuniones de diálogo de la SGEs
[Las personas que se consagran al budismo] no deberían olvidar, de ninguna manera, las deudas de gratitud que tienen con sus padres, sus maestros y su país.
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Pero quien se proponga saldar estas grandes deudas de gratitud sólo podrá hacerlo aprendiendo el budismo, dominando sus enseñanzas y llegando de ese modo a ser una persona de sabiduría.
↳ Saldar las deudas de gratitud, en END, pág. 724. Este tratado es uno de los cinco escritos principales de Nichiren Daishonin. Está fechado el vigésimo primer día del séptimo mes de 1276, cuando el Daishonin llevaba poco más de dos años residiendo en Minobu. Lo que motivó su redacción fue la noticia de que había fallecido Dozen-bo, sacerdote del templo Seicho-ji en la provincia de Awa, que había sido maestro del Daishonin a partir de que este, a los doce años, ingresara en dicho templo.
Hoy, la gente tal vez sienta que hay algo anticuado en las expresiones «deber» o «deuda de gratitud», o que expresan una obligación unilateral impuesta desde arriba, como una suerte de sujeción a alguien que está en posición de superioridad.
Pero para el budismo en general, y para las enseñanzas del Daishonin en particular, saldar las «deudas de gratitud» es una virtud universal, arraigada en la visión budista de la vida, que reconoce las relaciones interdependientes que conectan todo lo que existe.
«Comprender las deudas de gratitud» significa tener conciencia y sentir agradecimiento hacia esa red de la cual formamos parte, y que incluye a nuestros progenitores y familia; a todas las personas de nuestro entorno; a nuestro maestro; a la totalidad de los seres y al ámbito del budismo.
En otras palabras, reconocer y saldar las deudas de gratitud involucra comprender que somos lo que somos gracias a todos los seres que forman parte de nuestra vida, e implica obrar considerando la felicidad de todos esos seres, con sentido de agradecimiento. Esto es lo que nos permite atesorar a la persona que tenemos ante nosotros. Cuando lo hacemos, podemos dejar atrás la angustia de la soledad y establecer lazos de vida a vida con otras personas. Así podemos elevar nuestro estado de vida y enriquecer nuestro humanismo y el de los demás.
La vida de los miembros de la Soka Gakkai se caracteriza por este afán de saldar las deudas de gratitud y de actuar con una mentalidad abierta, siempre dispuesta a entablar buenas relaciones con la gente. La enseñanza budista sobre las deudas de gratitud es el principio de obrar para restaurar la humanidad en una sociedad donde muchas personas se sienten aisladas y solas.[1]
En la disertación de la que se ha extraído el comentario anterior sobre el pasaje de gosho, Daisaku Ikeda comparte que el 3 de abril de 1958, el día siguiente al fallecimiento de su maestro Josei Toda, se llevó a cabo en el Centro Cívico de Toshima (en Ikebukuro, Tokio) una reunión de la sede central para responsables de la Soka Gakkai que, habiéndose programado con anterioridad, se decidió mantener. Cuando llegó el turno de la intervención de Ikeda Sensei, se puso de pie y leyó el pasaje de Saldar las deudas de gratitud que hemos citado. Recordando ese momento, escribe:
Si pudimos conocer el budismo Nichiren, fue gracias al maestro Toda. Si pudimos aprender el camino del humanismo verdadero, fue gracias a su enorme amor compasivo. ¿Cómo recompensar su generosidad? Mi determinación más profunda era que nosotros, sus discípulos, respondiéramos esa pregunta.
Desde mi lugar como joven de la Soka, exhorté: «Hay una sola manera de saldar la deuda de gratitud que nos une a nuestro maestro, el presidente Toda. Y es llevando a cabo una gran lucha por el kosen-rufu, la causa a la cual dedicó su vida, para poder informarle: “¡Sensei! ¡Vea cuánto se ha propagado el budismo del Daishonin!”».[2]
Hay una sola manera de saldar la deuda de gratitud que nos une a nuestro maestro […]. Y es llevando a cabo una gran lucha por el kosen-rufu, la causa a la cual dedicó su vida.
Los preparativos de este número de la revista CG han coincidido con las conmemoraciones del 16 de marzo en los grupos de diálogo de la SGEs (que serán noticia en el siguiente número). Adelantamos una de las hermosas imágenes que han empezado a llegar, en este caso desde Fuenlabrada. ¡Enhorabuena!
Envío de imágenes a: prensa@ediciones-civilizacionglobal.com
[1] ↑ IKEDA, Daisaku: A mis queridos amigos del Departamento de Jóvenes, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2023, págs. 46-47.
[2] ↑ Ib., pág. 45.