Unir con la palabra


Evelyn Moggio | Madrid


Evelyn, con la cúpula de la Sala XX de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones de la ONU en Ginebra de fondo

La transmisión mediante la palabra ha marcado mi vida afectiva, profesional, intelectual y espiritual.

Por la educación que recibí de mis padres y por los países en que vivimos, crecí en tres culturas e idiomas diferentes: en familia nos comunicábamos en francés, y en el colegio, en castellano, francés e inglés. Desde pequeña, acompañaba a mi padre para hacerle de intérprete cuando tenía que comunicarse en inglés. Este bagaje cultural fraguó mi vocación profesional: me gradué en la Universidad de Ginebra en Traducción e Interpretación.

Gracias a mi profesión de intérprete de conferencias, tuve la suerte de trabajar en el tablero de los asuntos internacionales, interpretando simultáneamente discursos e intercambios en reuniones multilingües. De mis 50 años de experiencia profesional, destacaría las reuniones tripartitas del Comité Internacional de la Cruz Roja, en las que traduje a diplomáticos, médicos y juristas para enmendar los Convenios de Ginebra, base del derecho humanitario; las reuniones de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE, antecesora de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, OSCE), un ingente esfuerzo en plena Guerra Fría –comenzó en 1973– por reconciliar las «dos Europas» a través de foros culturales, económicos o políticos, contribuyendo al deshielo y al acercamiento que dio paso a la ampliación de la Unión Europea.

Tras trabajar más de 20 años en Ginebra, Madrid y Viena como intérprete independiente en el mercado privado e internacional, en todas las organizaciones de la familia de las Naciones Unidas (OIT, OMS, UIT, OMPI, OIEA, ONUDI) y en la UE, ingresé como intérprete de plantilla de la ONU en Nueva York. En el 2001 fui trasladada e la sede de Ginebra. La experiencia de la ONU es inigualable; trabajé en todos los órganos y ámbitos: Asamblea General, Comisiones, ECOSOC, Consejo de Seguridad, Conferencia de Desarme, Alto Comisionado de Derechos Humanos, en conferencias para la elaboración de Convenciones y Estatutos (Estatuto de Roma que estableció el Tribunal Penal Internacional), Conferencias de la Mujer (como la de Beijing en 1995, que acuñó el concepto de género «para el logro de la igualdad de género»), en el Consejo de Derechos Humanos y en distintas Convenciones y COPs (Conferencias de las Partes) del Medio Ambiente.

Gracias a mi profesión de intérprete de conferencias, tuve la suerte de trabajar en el tablero de los asuntos internacionales […]. Tras trabajar más de 20 años en Ginebra, Madrid y Viena como intérprete independiente […], ingresé como intérprete de plantilla de la ONU.

En 1995 plasmé la herencia de mis colegas y mis propios conocimientos de la profesión y de las Naciones Unidas en una película, titulada Los intérpretes: Perspectiva histórica, que produje para el 50.º aniversario de la ONU. Los intérpretes son parte de la memoria oral de la organización, y por ello opté por el formato audiovisual, no escrito. Los protagonistas fueron los intérpretes de la ONU en activo y los pioneros que aportaron a la ONU la interpretación simultánea de los Juicios de Núremberg, donde tuvieron que formarse en el trabajo «improvisando» esta nueva modalidad; hasta entonces, solo se usaba la interpretación consecutiva,[1] heredada de la Liga de las Naciones. La nueva modalidad permitió el desarrollo de debates en los seis idiomas oficiales de la ONU: inglés, francés, español, ruso, chino y árabe. Gracias a la ayuda de colegas intérpretes, tradujimos y doblamos la película para producirla en esas seis lenguas. La película fue ovacionada por la prensa adscrita a la ONU, recibió la Medalla de Plata del Cincuentenario de la ONU y fue premiada también con un Telly Award, de la industria audiovisual estadounidense, en la categoría de documental histórico.[2] Esta experiencia por dar a conocer mejor mi profesión y divulgar la gran labor de la ONU me enseñó que la fe mueve montañas.

En la imagen situada en el ángulo superior izquierdo del mosaico se ve, realizando su labor como intérprete de la ONU, a Evelyn, quien en el cincuentenario de la organización produjo la película Los intérpretes: Perspectiva histórica (1995), de la que esta composición es ilustrativa

Es increíble cómo el número 50 ha marcado mi vida y mi camino hacia la práctica de la filosofía humanística del budismo Nichiren…

Mi hija me enseñó a recitar Nam-myoho-renge-kyo allá por el año 2014, y a veces me invitaba a hacer gongyo juntas, pero no fue hasta más tarde que abracé la fe. Fue el cambio que vi en mi hija a raíz de esta maravillosa práctica lo que despertó mi curiosidad. Así, con paciencia y tiempo, a principios del 2023 ella me animó a iniciarme en la práctica y me puso en contacto con los compañeros del norte de Madrid.

Evelyn, con su hija

Me regalaron mi primer libro de la liturgia del gongyo de la Soka Gakkai y pude conocer el Centro Cultural Soka, en Rivas. Poco después, ingresé como miembro de la SGEs y me suscribí a la revista Civilización Global. Estas fueron semillas indispensables que guiaron mi práctica.

Tuve la suerte de conocer a más compañeras, quienes siempre me aconsejan lecturas y aclaran mis dudas, y me lancé a inscribirme al examen de estudio budista de grado I (ahora estoy estudiando para el de grado II). Gracias a las reuniones de mi grupo de diálogo y al aliento de mi hija y de mis compañeras, entré en el maravilloso universo de la práctica y el kosen-rufu. Aunque al principio me costaba penetrar en el lenguaje del budismo Nichiren, lo que me convenció fue que, ante todo, es una práctica accesible al común de los mortales, pues todos podemos lograr la budeidad aquí y ahora; es muy igualitaria y totalmente laica.

Reunión de diálogo en el grupo de Evelyn, en Majadahonda

Siento que tres acontecimientos han marcado mi camino en la práctica: la Asamblea de la Alegría Soka de mi zona, en la que escuché relatos de experiencias de fe por primera vez; la ceremonia en la que me entregaron el Gohonzon; y el momento en que recibí el diploma de estudio de grado I. Los tres ocurrieron en 2023, año en que cumplí 50 años de experiencia profesional.

La revista CG, en cuya cabecera se lee «Budismo por la paz, la cultura y la educación», me abrió al maravilloso mundo de la Soka Gakkai y me hizo descubrir que, según se lee en la contraportada, es «una organización global budista de base comunitaria que promueve la paz, la cultura y la educación, centrada en el respeto a la dignidad de la vida». Esto supuso constatar que la Soka Gakkai era, en otra dimensión, como la ONU, pues las dos obran por lo mismo: la paz en el mundo y la felicidad de todos los seres vivientes. La Carta de las Naciones Unidas se abre con la resolución de «preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra».[3] Además, ambas organizaciones trabajan por el desarme y la desnuclearización del planeta, el medio ambiente, etc. Leyendo la revista, sentí que había encontrado la prolongación de «mi casa» en una dimensión distinta –la espiritual e individual– pero igual de universal. ¡Gracias! ¡La revista es una herramienta indispensable para todos!

Evelyn, en una cabina de interpretación de la sede de las Naciones Unidas en Ginebra

La prédica del Buda se transmitió al principio por tradición oral, luego se plasmó en el Sutra del loto, y Nichiren Daishonin difundió su esencia en el Último Día de la Ley mediante la palabra escrita. ¡Esto es de un valor incalculable y bellísimo!

Estoy muy agradecida por haber comenzado esta práctica siendo contemporánea de Daisaku Ikeda, un gran hombre quien, con su extraordinaria humanidad, cultura y visión, promovió el kosen-rufu y proyectó la Soka Gakkai al mundo con sus ensayos, disertaciones, poemas, palabras de aliento, fotografías y diálogos con grandes líderes, intelectuales y activistas internacionales.

La revista CG, en cuya cabecera se lee «Budismo por la paz, la cultura y la educación», me abrió al maravilloso mundo de la Soka Gakkai.

Quisiera agradecer a todos los compañeros redactores, editores, traductores e intérpretes de la Soka Gakkai por su labor indispensable, que permite el vínculo entre todos nosotros: contribuye a la transmisión de las enseñanzas, la orientación y las experiencias de fe que, de este modo, podemos compartir.

Termino aludiendo nuevamente al número 50 que ha marcado mi vida: ¡gracias por brindarme la oportunidad de escribir sobre mi experiencia en el 2025, cuando celebramos el cincuentenario de la SGI![4]


[1]A diferencia de la interpretación simultánea, donde el intérprete traduce simultáneamente el original a otro idioma, en la interpretación consecutiva el intérprete toma notas de lo que dice el orador y reproduce el discurso original en otro idioma. Esta modalidad alarga las reuniones pues se tiene que traducir el original consecutivamente a solo un idioma a la vez, así que se repite en cada idioma sucesivamente, mientras que en simultánea se puede oír la interpretación en varios idiomas a la vez.
[2]El documental, que cumple ahora 30 años, se puede ver en línea en el canal de YouTube de la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias (AIIC Interpreters).
[3]Véase en línea.
[4]La Soka Gakkai Internacional (SGI) se fundó en Guam en 1975. Para profundizar en ello, véase CG, n.º 237, enero 2025.

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