¡Avancemos por el largo camino del kosen-rufu!


A continuación, se transcriben extractos del discurso pronunciado por Daisaku Ikeda en la reunión de la sede central para responsables de la Soka Gakkai celebrada en Tokio en octubre de 1996. Esta compilación fue parte de un vídeo que se mostró durante la reunión de la sede central del 18 de noviembre pasado.

Daisaku Ikeda, pronunciando un discurso, en Tokio (noviembre de 2006) | Foto: Seikyo

QUISIERA EMPEZAR CITANDO palabras del escritor francés André Maurois (1885-1967): «Les deseo obstáculos y luchas. Las batallas los fortalecerán. A los cincuenta o sesenta años, tendrán el vigor y la solidez de las rocas antiguas templadas por las tormentas. El mundo hostil los habrá esculpido».[1]

¿Cuál es el tesoro de la juventud? La lucha, el trabajo intenso. Sin lucha, no podemos ser fuertes. Quienes batallan seriamente en sus años juveniles serán intrépidos cuando llegue la etapa final de su existencia. Tendrán un estado de vida inquebrantable como las «rocas antiguas templadas por las tormentas». En el budismo, a esta forma de vivir se llama «estado de Budeidad» y es el espíritu de los grandes campeones. Por eso siempre los exhorto a que asuman las contiendas y, en la juventud, se esfuercen con toda su capacidad.

Yo también batallé sin descanso. Y eso hizo de mí un hombre fuerte, que no teme a nada. Soy discípulo del gran Josei Toda. He heredado de él el noble legado de la Soka Gakkai. Y por eso, he luchado como un león, con espíritu independiente.

La fortaleza es felicidad. La fortaleza es, en sí misma, una victoria; no hay dicha alguna en la debilidad o en el miedo.

Cuando aceptamos un desafío, a veces ganamos y a veces perdemos, pero lo que demuestra nuestra victoria como seres humanos es mantener el reto y seguir luchando, pase lo que pase.

La clave para este tipo de victoria y para cultivar el propio estado de Budeidad yace en desarrollar un espíritu firme, una fe firme y una oración firme.

Por ende, quiero decir a todos los camaradas del Departamento de Jóvenes: ¡sean los escultores de una identidad invencible!

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La Soka Gakkai ha designado el año próximo, 1997, «Año del avance hacia el nuevo siglo». ¡Felicitaciones!

[El lema de la Soka Gakkai para 1997 resuena con el de 2020: «Año del avance y de los valores humanos»].

Se puede avanzar de muchas maneras: con optimismo, con audacia, con tenacidad y con afán de triunfar… También está el avance del trabajo conjunto, y el avance por el éxito en la sociedad. Existe el avance con alegría, el que se manifiesta en cada esfera de la vida, el avance risueño, y el que nace del espíritu de búsqueda en la fe.

No avanzar es retroceder. Lo importante es seguir arremetiendo incluso ante las tormentas de la adversidad, avanzar a la carga, intrépidos como leones.

Nichiren Daishonin enseña, también, que no avanzar es retroceder. Lo importante es seguir arremetiendo incluso ante las tormentas de la adversidad, avanzar a la carga, intrépidos como leones…

El budismo se expresa en la vida cotidiana; todo lo que ocurre en nuestra vida es una manifestación del budismo. Y también se expresa en la sociedad; es allí donde debemos poner en práctica las enseñanzas budistas. El kosen-rufu solo trascurre en el compromiso con la realidad social y vital.

El budismo se expresa en la vida cotidiana; todo lo que ocurre en nuestra vida es una manifestación del budismo.

Quienes abordan estas realidades con actitud sincera, cultivan su integridad y su fortaleza interior. Son personas capaces de forjarse a sí mismas y de izar el estandarte de la victoria en su corazón. Por otro lado, están quienes no se desafían ni avanzan cuando es momento de hacerlo; y, en cambio, se quejan, esquivan la responsabilidad, dan excusas y critican. Estos individuos parecen tener una vida cómoda, segura y agradable, pero en realidad se han entregado a la derrota.

En La apertura de los ojos, el Daishonin cita las palabras: «Si queréis comprender qué resultados se manifestarán en el futuro, observad las causas que existen en el presente».[2]

¿Qué clase de causas están generando hoy? ¿Qué clase de acciones están llevando a cabo ahora? Esto determinará su futuro, su vida, de hoy a la eternidad. Esta es la esencia de la fe. Vivir de acuerdo con este principio fundamental es la clave del éxito y de la victoria.

Espero que cada uno de ustedes inicie una lucha renovada por el kosen-rufu con la valentía de un león.

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Representantes de la SGI en la reunión de la sede central del 18 de noviembre pasado | Foto: Seikyo

Quisiera hablar un poco sobre el ex primer ministro chino Zhou Enlai (1898-1976) y lo que se conoce como la «Larga Marcha»,[3] en que las fuerzas comunistas chinas recorrieron a pie doce mil quinientos kilómetros: más del doble de la longitud de los Estados Unidos.

La Larga Marcha fue brutal; sus integrantes fueron atacados a diario por decenas de aviones enemigos. También debieron luchar contra fuerzas enemigas terrestres y, en ocasiones, se vieron rodeados. Perseveraron soportando el hambre y la enfermedad. Pero siguieron luchando, marchando y avanzando.

E hicieron mucho más que marchar… En el trayecto, convirtieron en aliados a 200 millones de personas en las once provincias que atravesaron, dialogando con ellas y compartiendo sus ideales.

Sin alharaca, cruzando montaña tras montaña, aldea tras aldea, fueron plantando en silencio las semillas de la futura victoria. Fue un proceso semejante a lo que conocemos como «sembrar las semillas de la Ley Mística» en nuestros esfuerzos de propagación.

En 1960, una década después del surgimiento de la nueva China (en 1949), un conocido periodista norteamericano entrevistó a Zhou Enlai y le preguntó por el futuro de su nación. La conversación viró hacia la Larga Marcha que había tenido lugar veinticuatro años antes.

Después de escuchar al primer ministro Zhou relatar sus dolorosos recuerdos de esa gesta, el reportero señaló:

–En comparación, los problemas nacionales que tiene por delante han de parecerle fáciles de resolver.[4]

–¿Fáciles? –repuso el primer ministro Zhou–. ¡Nada hay de fácil en nuestros problemas…!

Y continuó, recalcando su posición:

–Nunca me cite diciendo que algo es fácil aquí. Hace diez años, toda China inició una segunda Larga Marcha. Hemos dado el primer paso, eso es todo: el primer paso.

«La primera Larga Marcha fue una victoria, pero ahora hemos comenzado la segunda instancia», venía a afirmar el primer ministro. ¡Qué espíritu admirable e inspirador! El mandatario chino no se daba por satisfecho con el recuento de sus logros; estaba decidido a seguir avanzando siempre, por el bienestar del pueblo chino.

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La Soka Gakkai también está avanzando en una larga marcha por el kosen-rufu: es un viaje de diez mil años y más. Nuestra contienda acaba de comenzar.

Si la vemos como una carrera de diez kilómetros, apenas hemos corrido los primeros cincuenta metros: todo yace por delante. Nuestro verdadero avance empieza a partir de ahora. Ante nosotros se abre un vasto campo de acción.

Espero que avancen decididamente en su práctica budista con la convicción de que, año tras año, estamos progresando en nuestra larga marcha eterna hacia el kosen-rufu. Avancemos juntos con alegría y buena actitud, con el espíritu Soka de luchar, avanzar y ganar sin falta, cualquiera sea la situación.

Nuestro verdadero avance empieza a partir de ahora. Ante nosotros se abre un vasto campo de acción. Espero que avancen decididamente en su práctica budista […] con alegría y buena actitud, con el espíritu Soka de luchar, avanzar y ganar sin falta, cualquiera sea la situación.

La nuestra es una larga marcha de diez mil años y más aún. Tenemos por delante un largo camino.

Por lo tanto, pido a los jóvenes que se desarrollen tanto como les sea posible, pues quiero confiarles el siglo xxi. Mi foco está puesto en el Departamento de Jóvenes. Quiero entrenar y forjar exhaustivamente a sus integrantes. Mi deseo es que sean ellos quienes hagan realidad espléndidamente todas nuestras metas. […]

Las personas solo pueden cultivar verdadera capacidad cuando participan en la lucha concreta en el mundo real; cuando asumen la plena responsabilidad sin esperar que otros se encarguen. Esta es la clave para ser valores humanos.

(Traducción del artículo publicado el 28 de noviembre de 2019 en el Seikyo Shimbun). |


[1] MAUROIS, André: Oeuvres Completes (Obras completas), vol. 10, París: Bibliothèque Bernard Grasset, 1952, pág. 125.
[2] END, pág. 295. Se trata de una paráfrasis de un pasaje del Sutra sobre la contemplación de la mente como terreno.
[3] Serie de retrocesos estratégicos bajo el Ejército Rojo del Partido Comunista de China entre 1934 y 1936, a medida que sus varios ejércitos se desplazaban del sur al norte y al oeste de China para escapar de los ataques del Kuonmintang (KMT o Partido Nacionalista Chino).
[4] Esta y las citas siguientes pertenecen a: SNOW, Edgar: Red China Today (La China roja de hoy), Nueva York: Random House, 1971, pág. 112.

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