De pie y de paz


En el volumen 15 de La nueva revolución humana aprendemos…

SHIN’ICHI YAMAMOTO estaba dispuesto a emprender un gran movimiento cultural, abrir el arte y la cultura a la sociedad basado en el humanismo budista. Un día después de asistir por invitación de los miembros al segundo Carnaval de Misaki, y disfrutar de las actividades allí propuestas por los jóvenes, se nombró a Genta Nishizaki como la persona que promovería las actividades del kosen-rufu en la comunidad.

Nishizaki, a través de la práctica budista, había podido mejorar su salud y, desde que había abrazado la fe, se sentía verdaderamente feliz. Sin embargo, su negocio se había visto en serios aprietos hasta tal punto que la cantidad que debía parecía imposible de cubrir. En tales circunstancias, se decía: «He recorrido toda Misaki introduciendo a las personas en el budismo […]. Si huyo, nadie confiará otra vez en los miembros de Gakkai. […] Por el kosen-rufu viviré y moriré aquí, en Misaki. No escaparé de mis problemas».[1]

Inspirado en el desafío de Nishizaki, Ikeda Sensei reflexiona lo siguiente:

El daimoku es fuente de coraje. Cuando oramos de todo corazón, nuestra decisión se fortalece y brota desde el interior una gran fuerza. El antiguo filósofo romano Séneca dijo: «El sumo bien es un vigor inquebrantable de ánimo».

[…] La sociedad cambia constantemente. Aunque alguna vez fracasemos en los negocios, no debemos fracasar como seres humanos. El hombre no es derrotado en sus actividades, sino en la lucha consigo mismo. No nos podemos permitir el desaliento, escapar de la realidad, ceder a la desesperación. Tal condición mental nos lleva a la autodestrucción. La fe es la fuente de la fortaleza espiritual que nos sostiene y nos inspira.[2]

Aunque alguna vez fracasemos en los negocios, no debemos fracasar como seres humanos. […] La fe es la fuente de la fortaleza espiritual que nos sostiene y nos inspira.

Después de reconstruir admirablemente su negocio, Nishizaki gozaba de más confianza que nunca entre quienes estaban a su alrededor. Shin’ichi Yamamoto le alienta diciendo: «Basándose siempre en la fe, por favor, conviértase en un personaje clave para crear una comunidad próspera y floreciente que pueda servir de modelo. Tiene todo mi apoyo».[3]

En este mes del 60.º aniversario de la asunción de Daisaku Ikeda como tercer presidente de la Soka Gakkai, los jóvenes seguimos desafiandonos ante un escenario de máxima incertidumbre en todo el mundo, causado por la gran pandemia que nos afecta.
Esta situación que estamos viviendo no deja de ser una gran oportunidad para transformar nuestras vidas, como le dijo Shin’ichi a Nishizaki; los jóvenes podemos y debemos convertirnos en personas clave, allá donde estemos, para crear una comunidad próspera y floreciente que sirva de modelo para los demás. Con este aliento, saquemos aún más coraje si cabe, convirtiéndonos en jóvenes de fortaleza espiritual que sostengan e inspiren a los demás, día a día, y ¡culminemos el mes de mayo con una gran victoria! |


[1] IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 15 y 16, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2019, pág. 190.

[2] Ib., pág. 190-191.

[3] Ib.

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