¡Hacia un nuevo año de avance dinámico!


Presentamos el extracto de un reciente ensayo de Daisaku Ikeda, perteneciente a la serie Nuestra brillante revolución humana.

El color de estas hojas, fotografiadas por Daisaku Ikeda en noviembre pasado en Tokio, parece expresar la determinación de resistir el invierno para abrir una profusa primavera de juventud y renovación | Foto: Seikyo

[…] Recuerdo con infinita gratitud un poema que escribió mi maestro:

Ganar y perder
son parte de la vida;
pero yo oro al Buda
por la victoria final.

Toda Sensei me dedicó estos versos en diciembre de 1957.

Después de superar numerosos y grandes escollos, finalmente había presenciado el logro de la meta que se había trazado como propósito de su vida: llevar la membresía de la Soka Gakkai a 750 000 familias. No obstante, un empeoramiento de su salud lo obligó a permanecer en reposo para recuperarse, y por esa razón no pudo hacer el viaje a Hiroshima que tanto ansiaba concretar.

En lo personal, me ocupaba de una intensa labor para proteger a la Soka Gakkai y a nuestros miembros, especialmente en relación con el Incidente del Sindicato de Mineros Carboníferos de Yubari[1] y con el Incidente de Osaka.[2] Y había comenzado el juicio en que debía demostrar mi inocencia en relación con esta última cuestión.

Tal como describe Nichiren Daishonin en sus escritos, estábamos ante el asedio implacable de los tres obstáculos y los cuatro demonios,[3] y la Soka Gakkai se hallaba en un punto de inflexión que determinaría si alcanzaba o no un mayor crecimiento dinámico.

En ese contexto, el maestro Toda tomó con mayor seriedad aun las palabras del Daishonin: «El budismo concede una importancia primordial a la victoria y la derrota».[4]

Pese a su enfermedad, me alentó diciendo: «¡Pase lo que pase, entonemos daimoku intrépidamente con el corazón de un león rey, y sigamos luchando! ¡Por muchos problemas que se interpongan en nuestro camino, triunfemos al final! ¡Hagamos que cada miembro de la Soka Gakkai sea un ganador!».

Electrizado por estas palabras, me armé de una determinación profunda y potente como leal discípulo: «Me pondré a la vanguardia y, año tras año, me empujaré hasta los límites de mis fuerzas en bien del kosen-rufu siempre enfocado en el futuro, sin dejar que los vaivenes de la opinión pública me afecten. Abriré el camino para cada uno de nuestros nobles miembros sin excepción, convertiré el veneno en medicina y, finalmente, obtendré la victoria».

Por eso, nada me hace tan feliz como ver a los integrantes de nuestra familia Soka vivir vidas victoriosas.

Hace poco [en su edición del 18 de diciembre], el Seikyo Shimbun presentó la historia de una integrante del grupo Muchos Tesoros de Hokkaido, el lugar donde crecieron los presidentes Makiguchi y Toda. Pronto cumplirá 103 años. La fotografía la mostraba sonriendo con noble fortaleza y dignidad. Había superado incontables adversidades, y su vida irradiaba la convicción que expresa el Daishonin cuando dice: «Aunque mis discípulos y yo encontremos toda clase de dificultades, si no albergamos dudas en nuestro corazón manifestaremos la budeidad en forma natural».[5] Con profundo respeto y admiración, mi esposa y yo aplaudimos su orgullosa declaración de que ha vencido en la vida.

Estos inspiradores ejemplos de victoria al final son habituales en nuestros miembros de todo Japón y el mundo. Quiero dedicar estos triunfos a los maestros Makiguchi y Toda como expresión de mi más honda gratitud. […]

*

En la misma carta a [la monja laica] Myoichi donde el Daishonin señala que el invierno siempre se convierte en primavera, cita un pasaje del Sutra del loto: «Si hay personas que escuchan la Ley, ni una sola dejará de lograr la budeidad».[6]

Estas palabras expresan el deseo del Buda de liberar del sufrimiento a las personas y de ayudar a todos a lograr la budeidad, sin dejar a nadie atrás.

El budismo Nichiren es la religión del kosen-rufu, basada en el juramento fundamental de superar todas las barreras y obstáculos para dar a conocer en el mundo la Ley Mística –la enseñanza de la iluminación universal– y guiar a todas las personas hacia la felicidad.

Es una religión humanística, cuyos practicantes se respetan unos a otros y valoran mutuamente su individualidad, tratando a todos con igualdad y sin discriminación, y viendo a cada uno como noble poseedor de la naturaleza de Buda.

La mañana del 3 de mayo de 1979, justo antes de la reunión en la cual renuncié oficialmente a la tercera presidencia de la Soka Gakkai, tomé el pincel caligráfico con actitud serena –por encima de todas las maniobras que, desde dentro y desde fuera, tenían en jaque a la organización– y escribí: «La fragancia del cerezo y el ciruelo, / el perfume del melocotonero y el albaricoquero».

En mi corazón, juré crear en todo el mundo jardines de flores humanas pacíficos y armoniosos, donde cada persona pudiera desplegar sus cualidades únicas de acuerdo con el principio de la floración de los árboles frutales[7] y, tal como enseña el Daishonin, triunfar sobre los crudos inviernos para abrirse a una brillante primavera.

Estoy encantado de ver cómo nuestro movimiento dedicado a la felicidad de todas las personas sigue expandiéndose de este modo en todo el orbe, y cómo cada uno de nuestros compañeros, en su exuberante diversidad, «ilumina y manifiesta su verdadera naturaleza».[8]

Caligrafía «La fragancia del cerezo y el ciruelo, / el perfume del melocotonero y el albaricoquero» (3 de mayo de 1979) | Foto: Seikyo

*

Han pasado treinta años desde que la Soka Gakkai declaró su independencia espiritual (el 28 de noviembre de 1991), cuando se libró de la subordinación autoritaria y discriminatoria que le imponía el clero de la Nichiren Shoshu, que atentaba contra la «gran sabiduría de la igualdad»[9] del Daishonin.

Entre octubre y diciembre de 1991, viajé a ciudades y regiones de todo Japón para brindar aliento y orientación a los miembros. Estas visitas coincidieron con numerosos festivales culturales y musicales de nuestra organización, llenos de inspiradoras canciones de la Soka Gakkai y de animadas coreografías.

En ellos fluía la energía dinámica del pueblo, que parecía expresar las palabras del Daishonin: «[D]eberían estar brincando y danzando. […] Cuando el bodisatva Prácticas Superiores irrumpió de la tierra, ¿acaso no lo hizo bailando?».[10]

El arte y la cultura son el brillante florecimiento y la expresión diversa de lo que nos hace humanos. El clero de la Nichiren Shoshu rechazaba la excelencia del arte, a causa de su dogmatismo y estrechez de miras, y reprimía la expresividad creativa innata a la vida. Al desvincularnos del clero, sin embargo, hemos podido avanzar con libertad y energía renovadas. Hemos unido a personas de todo el mundo a través de la fuerza de la cultura y el arte.

Durante mi reciente visita a Hachioji [el 2 de diciembre], fui deleitado con una sublime vista del majestuoso monte Fuji, coronado de nieve, a la distancia.

Pensé en nuestros indómitos compañeros de las prefecturas de Shizuoka y de Yamanashi, donde se extienden las estribaciones del monte Fuji. Los camaradas del distrito especial Fujinomiya [que viven en las cercanías del templo principal de la Nichiren Shoshu en Fujinomiya, prefectura de Shizuoka] se habían congregado para celebrar el trigésimo aniversario de nuestro Día de la Independencia (el 28 de noviembre de 2021).

Aplaudí su encomiable victoria, diciéndoles en mi corazón: «¡Bravo, mis fieles discípulos de Fujinomiya!».

Recientemente, integrantes del Departamento de Jóvenes de la región de Tokaido (que abarca las prefecturas de Kanagawa y Shizuoka) me hicieron llegar una colección de entrevistas que habían hecho a miembros veteranos que hace tres décadas participaron en esta contienda. Las realizaron y compilaron con el afán de dejar a la posteridad un registro del espíritu de lucha de esos miembros, que se pusieron en pie para proclamar la justicia de la Soka Gakkai. ¡Cuán reconfortado y tranquilo me hizo sentir la iniciativa de estos jóvenes sucesores de nuestro movimiento!

*

El gran compositor Ludwig van Beethoven escribió: «El arte une al mundo».[11]

Este año, sin dejarse abatir por la pandemia del coronavirus, nuestras orquestas y bandas de pífanos y percusión siguieron inspirando a la gente con su música y sus actuaciones.

[…] En la reunión de la sede central para responsables con que se celebró el aniversario fundacional de nuestra organización (el 18 de noviembre de 2021),[12] integrantes de la banda musical y de orquestas, del Departamento de Jóvenes y de otros grupos alrededor del mundo –unidos a través de videograbaciones– cantaron el «Himno a la alegría» de la Novena sinfonía de Beethoven. Su interpretación emocionó y transmitió el espíritu del avance dinámico a todos los que la vieron o escucharon.

Beethoven también compuso la ópera Fidelio, que narra la historia de Leonora, una mujer que se hace llamar Fidelio y se viste de hombre para liberar a su esposo, injustamente encarcelado. Ante una terrible crisis, Leonora canta: «¡Ven, esperanza, no dejes que se apague la última estrella de los desvalidos! ¡Ilumina mi propósito!».

Las valientes acciones de Leonora mueven a exclamar incluso al villano que quería matar a su esposo: «¡Qué coraje tan inédito!».

Al final de la ópera, el marido de Leonora y otros presos políticos son indultados y el coro entona: «¡Celebremos con la mayor alegría y afecto el noble corazón de Leonora!».

Estos elogios también corresponden a todas las mujeres Soka del mundo, que no dejan de alentar a quienes sufren y se esfuerzan por convertir cada gran mal en un gran bien. Con la seguridad de que sus sucesoras apreciarán y alabarán todos sus esfuerzos, por favor sigan avanzando y disfrutando juntas en armonía y con optimismo.

El autor y su esposa, quienes siempre han valorado y confiado en la juventud, con el convencimiento de que en ello se encuentra una de las claves de la victoria de los maestros y discípulos de la Soka | Foto: Seikyo

*

Sé que, en este año tumultuoso [2021], algunos de ustedes han perdido a seres queridos.

El Daishonin escribió a Shijo Kingo, quien le había enviado ofrendas para el oficio de una ceremonia en memoria de su madre fallecida: «Sin duda [su madre], ahora está en presencia del buda Shakyamuni, del buda Muchos Tesoros y de los budas de las diez direcciones. Posiblemente, todos ellos estén diciendo: “¡Así que esta es la madre de Shijo Kingo!”, mientras, de común acuerdo, le acarician la cabeza y la elogian con expresiones de júbilo».[13]

Por favor, tengan la seguridad de que los miembros de la Soka Gakkai que se han esforzado sinceramente por el kosen-rufu, así como sus familias y parientes, estarán siempre envueltos en el abrazo del Daishonin, y serán elogiados y protegidos por los budas y bodisatvas de las diez direcciones y de las tres existencias.

¡Marchemos del «Año de la esperanza y de la victoria» hacia el «Año de los jóvenes y del avance dinámico», dando paso de un invierno de serena resistencia y crecimiento interior a una primavera profusamente florecida de amistad y beneficios!

Pronto, en Okinawa, comenzarán a dar flor los cerezos.

Llenos de la alegría de la lucha conjunta, con nuestros jóvenes Bodisatvas de la Tierra a la vanguardia, ¡protagonicemos un avance renovado!

Año nuevo
en que profundizamos el juramento
de maestro y discípulo.

(Traducción del artículo publicado el 17 de diciembre de 2021 en el Seikyo Shimbun).


[1]Incidente del Sindicato de Mineros Carboníferos de Yubari: Episodio de flagrante discriminación religiosa por parte de los dirigentes del sindicato de trabajadores carboníferos de Yubari contra los mineros miembros de la Soka Gakkai, a quienes amenazaron con la pérdida de sus puestos de trabajo a causa de su pertenencia a la organización.

[2]Incidente de Osaka: Episodio en el que Daisaku Ikeda, quien en ese entonces era responsable del grupo directivo del Departamento de Jóvenes de la Soka Gakkai, fue arrestado y acusado injustamente de violar la ley electoral en las elecciones de renovación parcial de la Cámara de Senadores (Cámara Alta) de Osaka en 1957. A ello siguió un juicio que comenzó el 18 de octubre de 1957 y concluyó el 25 de enero de 1962, con el resultado del sobreseimiento de todos los cargos.

[3]Tres obstáculos y cuatro demonios: Diversos obstáculos e impedimentos que buscan obstruir la práctica del budismo. Los tres obstáculos son: 1) el obstáculo de los deseos mundanos; 2) el obstáculo del karma; y 3) el obstáculo de la retribución. Los cuatro demonios son: 1) el impedimento de los cinco componentes; 2) el impedimento de los deseos mundanos; 3) el impedimento de la muerte; y 4) el impedimento del Demonio del Sexto Cielo.

[4]El Héroe del Mundo, en END, pág. 876.

[5]La apertura de los ojos, en END, pág. 300.

[6]SL, cap. 2, pág. 40. Véase El invierno siempre se convierte en primavera, en END, pág. 561.

[7]Véase OTT, pág. 200.

[8]Véase Las bases para manifestar la budeidad, en END, pág. 784.

[9]Véase SL, cap. 11, pág. 169.

[10]El gran mal y el gran bien, en END, pág. 1165.

[11]Véase BEETHOVEN, Ludwig van: Beethoven: Letters, Journals and Conversations (Cartas, diarios y conversaciones de Beethoven), edit. y trad. por Michael Hamburger, Londres: Thames and Hudson, 1951, pág. 197.

[12]N. de E.: Véase este número, sección «Actualidad».

[13]El origen de la ceremonia por los ancestros fallecidos, en END, pág. 200.

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