Mensajeros de Paz


Leticia Sánchez · Arcicóllar, Toledo


En enero de 2009 inicié mi trabajo actual, y en él conocí a alguien que llegaría a ser una gran amiga, integrante de la Soka Gakkai. Cuando me enteré de que era budista, no paré de hacerle preguntas, dada la curiosidad que me despertó. Ella me invitaba a asistir a una reunión, pero yo sentía que antes tenía que informarme bien sobre lo que practicaba. Entonces me habló de la revista y, sin más, me suscribí por un año entero, desde marzo de 2009. Así que fui suscriptora antes que practicante.

Unos meses o revistas después, comencé mi práctica budista. En Civilización Global encontré todo lo que necesitaba: información sobre el budismo y las actividades de la SGEs, experiencias de sus miembros… Y se abrió todo un mundo para mí. Parecía que cada mes escribían para mí; era la primera vez en mi vida que me sentía tan comprendida.

Me encantaba el diario juvenil de Ikeda Sensei, porque es imparable. Y, cuando leí que «El invierno siempre se convierte en primavera», me di cuenta de que, sin saberlo, había sido mi lema en la vida: he pasado muchos inviernos, pero siempre han acabado en primavera.

En los años 2011 y 2012, por problemas muy duros, no pude estar suscrita. Sentía que me faltaba algo; sobre todo, ansié tener el número de julio de 2011, que fue cuando nació mi hijo. Pero, incluso cuando no pude mantener mi suscripción personal, la revista nunca me faltó, ya que me la regalaban.

Con la revista me siento alentada, descubro a personas fascinantes, aprendo del Gosho a través de la orientación de Sensei, preparo las reuniones y, desde hace unos meses, también aliento a mi hijo con la sección «Jóvenes fénix».

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