El verano como oportunidad de crecimiento


Cursos estivales en la Soka Gakkai


Además de sol, mar, montaña, descanso… el verano también representa, para los miembros de la Soka Gakkai, la oportunidad de crecer en la fe a través de los tradicionales cursos estivales, «un lugar para forjar la práctica y el estudio budista», como los definió Daisaku Ikeda en su mensaje para los que se han celebrado este año en Europa.

Tras el curso general de responsables del 27 de junio (que fue objeto de una noticia en la edición anterior de Civilización Global), numerosos miembros y simpatizantes de la SGEs han podido participar en una primera oleada de cursos de verano durante la segunda quincena de julio y la primera de agosto, todos ellos con formato de videoconferencia.

El primer curso nacional para personas encargadas de la actividad de estadística de la historia de la SGEs fue también el primero de esta serie, al tener lugar el 25 de julio. Le siguieron, los dos fines de semana siguientes, cuatro cursos por región (Este, Canarias, Sur y Centro) y un curso europeo para el Departamento de Estudiantes. En total, en estas seis convocatorias participaron más de mil personas desde la SGEs.

Entre los temas de estudio estuvieron: el espíritu de valorar a cada individuo, en el curso de estadística; el compromiso de establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra, en el curso de estudiantes; y la enseñanza del Daishonin de que «lo importante es el corazón» (END, pág. 993).

Además de sesiones de estudio, los asistentes pudieron profundizar su fe a través de la escucha de alentadores relatos experienciales y, en algunos casos, de la participación en reuniones de diálogo en pequeños grupos, en encuentros de orientación personal y ¡hasta en un festival online!

Una de las páginas del extenso mosaico de participantes del Curso de Estadística

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Complementando los citados en esta misma sección el mes pasado, reproducimos a continuación varios fragmentos centrales del mensaje de Daisaku Ikeda para los cursos de verano de este año en Europa: «Nichiren Daishonin sostiene: “¡Qué alegría es para nosotros haber nacido en el Último Día de la Ley y estar compartiendo la propagación del Sutra del loto!” (END, pág. 1071). También afirma: “¡Qué fortuna y qué alegría es saber que, con este cuerpo indigno, he recibido en mi corazón las semillas de la Budeidad!” (END, pág. 606). […] Les propongo que avancemos en este gran reto global por transformar el destino de la humanidad, que es el movimiento del kosen-rufu, con valentía y alegría, manifestando “¡Qué alegría!”, “¡Qué fortuna y qué alegría!”. Y que continuemos plantando las semillas de la budeidad, que son las semillas de la felicidad y de la paz, en el corazón de las personas a través de entablar sabios y brillantes diálogos, con sinceridad y alegría».

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