«Abriendo caminos hacia la felicidad y la paz para las mujeres»


Mensaje de Kaneko Ikeda dedicado a las integrantes del Departamento de Mujeres Jóvenes y del Departamento de Mujeres de la Soka Gakkai · 2021

Kaneko Ikeda junto a su esposo, Daisaku Ikeda, en el Centro en Memoria de Tsunesaburo Makiguchi en Hachioji, Tokio (diciembre de 2005) | Foto: Seikyo

En este mes de febrero, en que la familia Soka del mundo entero celebrará un hito de tanta importancia como el octavo centenario del nacimiento del Daishonin,[1] me hace inmensamente feliz enviarles a todas este breve mensaje.

Nichiren Daishonin escribe: «he jurado hacer que todas las mujeres entonen el daimoku de este sutra para retribuir lo mucho que yo le debo a mi propia madre».[2] Citando estas palabras, mi esposo ha expresado su convicción en que el Daishonin, sobre todas las cosas, elogiaría el avance armonioso y optimista de nuestras compañeras del Departamento de Mujeres Jóvenes y del Departamento de Mujeres, quienes en estos tiempos tan difíciles están abriendo caminos hacia la felicidad y la paz para las mujeres en cada lugar. También se ha mostrado convencido de que los maestros Makiguchi y Toda celebrarían y admirarían el esfuerzo de todas ustedes.
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Desde el año pasado, la pandemia de COVID-19, un desafío sin precedentes, tiene en vilo al mundo. Mi esposo y yo estamos orando de todo corazón cada día por la felicidad eterna de quienes han fallecido a causa de esta terrible enfermedad. También estamos recitando daimoku de todo corazón por la pronta superación de la pandemia y por la seguridad, la salud y la larga vida de nuestros preciados miembros.

Una destacada editorial japonesa acaba de publicar una edición con encuadernación en rústica de uno de los libros de mi marido, titulado Taho Sho (Antología «Muchos Tesoros»). Esta incluye una nueva selección de palabras de aliento dedicadas a quienes, viviendo los años dorados de la tercera edad, están coronando sus vidas.

En el prólogo a este nuevo volumen, mi esposo manifiesta su preocupación por las personas mayores, expuestas a desarrollar formas más graves de la enfermedad causada por el coronavirus. También menciona las cartas plenas de espíritu invencible que le han enviado recientemente, desde los Estados Unidos, pioneras del Departamento de Mujeres de la SGI-USA. Ellas han mantenido estrecha correspondencia con mi esposo desde hace seis décadas, a partir de su primer viaje a Norteamérica en 1960, y han compartido con él un sinfín de penas y alegrías.

Le han escrito que la pandemia les ha permitido profundizar y estrechar lazos de apoyo con sus vecinos; valiéndose de plataformas en línea, han estado en contacto además con amigos a quienes no veían desde hacía tiempo y con compañeros miembros de zonas alejadas, y de este modo han construido una red mucho más activa de aliento y de estudio. Asimismo, muchas personas jóvenes han contactado con ellas para recibir orientación y consejo, de modo que, en estos tiempos tan difíciles, han estado más ocupadas que nunca.

Para mi esposo, los integrantes del grupo Muchos Tesoros son «personas sencillas y anónimas, de una nobleza indescriptible», que brindan una enorme inspiración y cuyas vidas brillan como preciosas joyas.

El palacio de la felicidad no existe fuera de nosotras mismas.

Un pasaje del Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente que las mujeres de mi generación hemos estudiado desde que éramos jóvenes dice: «Uno toma conciencia del vehículo del Buda en uno mismo y entra en el palacio del yo. Entrar en el palacio del sí mismo se refiere a entonar Nam-myoho-renge-kyo».[3] Estas palabras enseñan que nuestra vida corporifica la Ley Mística y que en nuestro corazón existe un sublime baluarte de felicidad y de satisfacción.

Esto no quiere decir que estemos exentas de problemas o de sufrimientos. Ese «palacio de la felicidad» se refiere a un estado de vida que nos permite enfrentar valientemente todos los obstáculos y dificultades entonando Nam-myoho-renge-kyo. De este modo, cultivamos tesoros del corazón y hacemos resplandecer el palacio de nuestra vida al avanzar en nuestra revolución humana y transformar nuestro karma. Las miembros del Departamento de Mujeres, madres del kosen-rufu, están mostrando este espíritu a las generaciones sucesoras del Departamento de Jóvenes y el Departamento Futuro, con sus experiencias personales de haber convertido el veneno en medicina.

En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente se lee: «Tanto uno como los demás se regocijarán juntos, al experimentar su propia sabiduría y amor compasivo».[4] La fe en la Ley Mística nos permite extraer del palacio interior de nuestras vidas la sabiduría necesaria para superar cualquier impedimento. Esta fe es, al mismo tiempo, el origen de un exuberante amor compasivo que ponemos en juego cuando nos alentamos mutuamente y nos revitalizamos, creyendo en el potencial de la budeidad de cada persona.

En este difícil período muchas personas están experimentando abrumadores sentimientos de ansiedad y soledad. Por esta razón, nuestra actitud siempre dispuesta a extender una sonrisa y conectarnos con otros, estableciendo alegres lazos permeados de sabiduría y compasión, es una fuente de esperanza y de inspiración sin límites.
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En enero de 1968, mi esposo escribió un poema titulado «A quienes protegen la dignidad de la vida». En él enunció su visión del siglo XXI como un siglo de la vida, celebrando a las mujeres que, desde tiempos inmemoriales, han cuidado y nutrido el valor de la existencia por encima de todo. El poema concluye diciendo:

¡Amigas que,
en cada situación,
se brindan por entero
a proteger
la dignidad de la vida,
siempre firmes y raudas,
unidas, felices y libres!
La paz y la prosperidad duraderas
no existen sino
en su corazón puro y poderoso.

Con miras al centenario de la Soka Gakkai en 2030, hemos iniciado el «Año de la esperanza y de la victoria» con una postura de absoluta y renovada dedicación, imbuida de nuestro juramento de lograr el kosen-rufu, con el liderazgo de los jóvenes ciudadanos globales que son nuestros enérgicos sucesores.

A tono con esto, fortalezcamos nuestra red creadora de valor redoblando el compromiso con la paz, la cultura y la educación, decididas a unir cada vez más a los pueblos del mundo. Trabajemos para que el siglo XXI brille como una época en que la vida de cada persona sea respetada y en que todos podamos vivir con dignidad.
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Cuando entonamos Nam-myoho-renge-kyo por nosotras mismas y por los demás, «con ese solo sonido suscitamos y manifestamos la naturaleza de Buda de todos los […] seres vivos. Este beneficio es infinito e incalculable».[5]

Mi esposo y yo estamos orando por todas y cada una, enviándoles daimoku para que ustedes, así como los lugares donde cumplen su misión, estén protegidas y colmadas de beneficios ilimitados e innumerables.

Les pido que, por favor, se cuiden y se mantengan bien y a salvo todos los días.
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Kaneko Ikeda
Responsable honoraria del Departamento de Mujeres de la SGI


[1] ↑ Nichiren Daishonin nació el 16 de febrero de 1222. La forma tradicional de contar la edad en Japón le asigna un año de vida a la persona el día de su nacimiento.

[2] ↑ El sutra de la verdadera retribución, en END, pág. 975.

[3] ↑ OTT, pág. 209.

[4] ↑ Ib., pág. 146.

[5] ↑ La forma de lograr la budeidad mediante el «Sutra del loto» para aquellos que aspiran al Camino por primera vez, en END, pág. 929.

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