Demos paso a una nueva era de esperanza


A continuación, presentamos el extracto de un reciente ensayo de Daisaku Ikeda, perteneciente a la serie Nuestra brillante revolución humana.

El monte Fuji, un campeón inconmovible, fotografiado por Daisaku Ikeda (enero de 2009, desde Hachioji, Tokio) | Foto: Seikyo

[…] A una discípula que no había flaqueado en la fe ni siquiera en horas de extremo sufrimiento y dificultades,[1] Nichiren Daishonin le escribe: «Los que creen en el Sutra del loto parecen vivir en invierno, pero el invierno siempre se convierte en primavera».[2] […] La fe nos infunde convicción en esta ley invariable de la vida y, por eso, nos permite afrontar con actitud resuelta las inclemencias de la adversidad y avanzar hacia el gozo de beneficios y de buena fortuna exuberantes como la primavera.

En una fría jornada de invierno, en enero de 1951, cuando las empresas de mi maestro Josei Toda estaban al borde de la quiebra, escribí en mi diario: «Si ha llegado el invierno, la primavera no puede estar muy lejos. Aunque estemos en lo peor del invierno, mi corazón se acelera de solo pensar en la proximidad de la primavera. Sean cuales fueren las adversidades que deba enfrentar, nunca perderé la esperanza».

En esa realidad, cada día me lanzaba a una contienda denodada para apoyar y ayudar a mi mentor. Finalmente, pudimos revertir todos los obstáculos y abrir el camino para que él asumiera la segunda presidencia de la Soka Gakkai el 3 de mayo de ese año. Recuerdo esa gesta como una primavera triunfal del maestro y el discípulo.

El 10 de junio, un mes más tarde, Toda Sensei creó el Departamento de Mujeres; en un poema suyo, lo describió como «una agrupación de almas nobles como los fragantes lirios blancos».[3]

Se dice que en la antigua Roma la flor de lis o lirio era un símbolo de esperanza.

En esta época atravesada de ansiedad y de incertidumbre, nuestras luminosas camaradas –que este año festejan su septuagésimo aniversario– constituyen una luz alentadora, de calidez y brillo sin igual. ¡Proclamemos esto a todo el mundo!

Y las flores de la esperanza en una nueva época son sus integrantes más jóvenes –la Generación Joven Lirio Blanco–[4] que irradian la alegría de estar cultivando, en su vida y en las vidas de otros, el valor supremo de la felicidad. […]

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¿Cuál es la fuerza más poderosa del mundo?

Quien dio una respuesta fue el periodista y médico norteamericano Norman Cousins (1915-1990), reconocido como «la conciencia de los Estados Unidos». El doctor Cousins trabajó sin descanso para apoyar la reconstrucción de Hiroshima en la posguerra, celebrada por su progreso «milagroso». En nuestro diálogo, dijo que el poder más grande del mundo era la fuerza regenerativa de la vida. Afirmó que los seres humanos teníamos la capacidad innata de superar física y mentalmente toda clase de pruebas y sufrimientos, y de recuperarnos de enfermedades. Pero, agregó, había algo incluso más asombroso que eso, y era el poder de la esperanza. Llegó a decir que esa era su arma secreta. En ella residía la auténtica fuente de su fortaleza personal.

Norman Cousins (1915-1990) […] dijo que el poder más grande del mundo era la fuerza regenerativa de la vida. […] Pero, agregó, había algo incluso más asombroso que eso, y era el poder de la esperanza.

Nichiren Daishonin señala: «No puede haber dudas de que, a través de este acto [de entonar Nam-myoho-renge-kyo], se administra el remedio verdaderamente excelso de la Ley Prodigiosa para curar la grave dolencia de la oscuridad [o ignorancia] que aflige a todos los seres».[5]

La sabiduría del budismo Nichiren brilla con mayor fulgor cuando la sociedad ha perdido la esperanza y se encuentra sumida en la penumbra del padecimiento. Tiene la fuerza de barrer la apatía y la resignación –graves males causados por la ignorancia fundamental[6]– y de alumbrar el camino hacia un futuro más brillante en bien de toda la humanidad.

Para quienes batallan contra la mala salud, el budismo Nichiren enseña que «[L]as personas enfermas sin falta lograrán la Budeidad»[7] y que «Las enfermedades hacen surgir en nosotros la determinación de entrar en el Camino».[8] Es una filosofía que imparte suprema esperanza desde el punto de vista de la eternidad de la vida, y nos permite revitalizarnos.

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[…] [H]ace sesenta años (en enero de 1961), recorrí por primera vez los países vecinos de Asia.

El deseo de mi difunto maestro había sido emprender la transmisión del budismo al oeste y llevar a todas las personas que sufrían en Asia y en el mundo la gran luz esperanzadora de esta filosofía. Yo, discípulo y heredero de su espíritu, juré hacer realidad ese anhelo y me puse resueltamente en marcha para lograrlo.

Antes de ese viaje (el 8 de enero), participé en la reunión inaugural conjunta de tres cabildos generales en Kyushu, realizada en Kokura (hoy, ciudad de Kita Kyushu), en la prefectura de Fukuoka. Como preámbulo del encuentro, un coro entonó la «Canción del kosen-rufu de Asia», compuesta en Kyushu.

Desde ese día, en que juraron trazar nuevas rutas para la paz mundial con su propio esfuerzo, nuestros camaradas de Kyushu no han dejado de explorar fronteras y abrir caminos.

En este «Año de la esperanza y de la victoria», una vez más están de pie a la vanguardia de nuestro movimiento expandiendo el diálogo, y atesorando a los jóvenes que serán los líderes de la Soka cuando celebremos nuestro centenario (en 2030).

Su trabajo valeroso y unido me recuerda la energía dinámica de los Bodisatvas de la Tierra, que expresé en una caligrafía [dedicada a los miembros de Kyushu][9] donde se lee: «Bailarines sobre el escenario del siglo XXI».

Caligrafía «Bailarines sobre el escenario del siglo XXI» | Foto: Seikyo

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El 16 de febrero de este año (2021) se recuerda un hito que brilla en la historia, al ser el octavo centenario del nacimiento de Nichiren Daishonin[10] en la provincia de Awa (en lo que hoy es la prefectura de Chiba).

Este año, asimismo, se conmemorará el 750.° aniversario de la victoria del Daishonin en la persecución de Tatsunokuchi[11] en la provincia de Sagami (actual prefectura de Kanagawa), momento en que «descartó lo transitorio y reveló lo verdadero». En ese entonces, tenía cincuenta años, la edad de muchos de los actuales miembros del Departamento de Hombres.

En el sitio en que iban a ejecutarlo en Tatsunokuchi, cuando su discípulo Shijo Kingo exclamó: «¡Son sus últimos momentos!», el Daishonin declaró con convicción y compostura: «¿Acaso podría haber una alegría más grande? [¡Debe sonreír y regocijarse!]».[12]

En medio de grandes dificultades, podemos revelar un estado de vida monumental. Este es un axioma incuestionable en el budismo Nichiren.

No hay estancamiento que no podamos superar por medio de la fe en la Ley Mística. Frente a la adversidad, no hay motivo para desalentarse ni para bajar los brazos. ¡En cambio, ríanse de sus problemas! ¡Hagan arder con más brío aún el invencible espíritu de la Soka! ¡Desplieguen el inmenso poder de la fe y de la práctica, entonen Nam-myoho-renge-kyo y pónganse en acción! La forma en que podemos «descartar lo transitorio y revelar lo verdadero» en nuestra vida es desafiarnos con esa postura en nuestra propia revolución humana.

No hay estancamiento que no podamos superar por medio de la fe en la Ley Mística. Frente a la adversidad, no hay motivo para desalentarse ni para bajar los brazos. ¡En cambio, ríanse de sus problemas!

Ahora que la humanidad se encuentra en un período de transición, ha llegado el momento de que la Soka Gakkai, una vez más, se desprenda de lo transitorio y revele lo verdadero.

Esto que digo no es algo que vaya a ocurrir al margen de nuestra vida. Tengan presente que se logrará a través del esfuerzo infatigable y continuo que hagamos todos, como dignos representantes de la Soka Gakkai decididos a triunfar sin falta.

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Toda Sensei creía que la fuerza para construir un futuro mejor estaba en el Departamento de Jóvenes, los jóvenes Bodisatvas de la Tierra. Por eso declaró que la fortaleza y la resiliencia de la juventud Soka revitalizaría vigorosamente a la juventud del mundo en general.

Han pasado ya 26 años del Gran Terremoto de Hanshin que sacudió Kobe y las áreas aledañas (el 17 de enero de 1995); pronto, también, habrá transcurrido una década desde el terremoto y tsunami de Tohoku, acaecido el 11 de marzo de 2011.

Los jóvenes de la Soka han triunfado una y otra vez sobre los rigores del invierno, y en el proceso se han vuelto personas más fuertes y resilientes. Hoy, en medio de una pandemia de COVID-19, nuestros sucesores juveniles están encarnando en todo el mundo el principio según el cual «del índigo, [se obtiene] un azul mucho más intenso», mientras transmiten este espíritu intrépido en la sociedad.

A la vez, es hermoso ver crecer y desarrollarse a nuestros miembros del Departamento Futuro. […]

¡Con nuestras oraciones centradas en el crecimiento y en la victoria de los jóvenes de cada lugar, sigamos avanzando juntos con un espíritu siempre juvenil!

(Traducción del artículo publicado el 19 de enero de 2021 en el Seikyo Shimbun).


[1] ↑ N. de E.: Se refiere a la monja laica Myoichi.

[2] ↑ El invierno siempre se convierte en primavera, en END, pág. 561.

[3] ↑ Verso de un poema que Josei Toda escribió agradecido a las miembros que habían preparado un arreglo floral de lirios blancos para el encuentro inaugural de la Departamento de Mujeres. Dice así: «Amigas de corazón puro, / agrupación de almas nobles / como los fragantes lirios blancos».

[4] ↑ En la reunión de la sede central para responsables de la Soka Gakkai celebrada el 18 de noviembre de 2019, la responsable del Departamento de Mujeres anunció que las integrantes del departamento de hasta cincuenta años se denominarían Generación Joven Lirio Blanco. Esta flor es uno de los símbolos del Departamento de Mujeres. En conjunción con esta novedad, el grupo de Madres Jóvenes de la organización de Japón se ha disuelto y sus integrantes se han incorporado a este nuevo grupo, más amplio.

[5] ↑ OTT, pág. 41.

[6] ↑ Ignorancia fundamental: la ilusión, o percepción errónea de la realidad, más hondamente arraigada en la vida, que da lugar a otras ilusiones. Se refiere a la incapacidad de ver o de reconocer la verdad suprema de la Ley Mística, así como los actos negativos que surgen de dicha ignorancia.

[7] ↑ El buen remedio para todos los males, en END, pág. 981.

[8] ↑ Ib.

[9] ↑ La obra caligráfica original fue inscrita en el verano de 1982 y obsequiada a los miembros de Kyushu la primavera siguiente.

[10] ↑ Nichiren Daishonin nació el 16 de febrero de 1222. La forma tradicional de contar la edad en el Japón asigna un año de vida a la persona el día de su nacimiento.

[11] ↑ Persecución de Tatsunokuchi: fallido intento, instigado por poderosas figuras del gobierno, de decapitar al Daishonin al amparo de la noche en la playa de Tatsunokuchi, en las afueras de Kamakura, el 12 de septiembre de 1271.

[12] ↑ El comportamiento del devoto del «Sutra del loto», en END, pág. 806.

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