Transmitir el budismo a otras personas (1/3)


La práctica compasiva de generar felicidad para nosotros y para los demás

Seguimos con la segunda entrega de la nueva serie de disertaciones de Daisaku Ikeda, perteneciente a la más amplia serie Iluminando el mundo con el budismo del sol: Crear un siglo de humanismo en que todos puedan brillar.

[…] [El segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, cuyo natalicio se celebra el 11 de febrero,] exhortó a sus discípulos diciendo: «Compañeros Bodisatvas de la Tierra, ¡asumamos este desafío [de hacer realidad el kosen-rufu]!».

La digna misión de la Soka Gakkai –la asamblea de Bodisatvas de la Tierra que está llevando a cabo el propósito del Buda y a la que Nichiren Daishonin confió el logro del kosen-rufu en el Último Día de la Ley– es transmitir a otros la Ley Mística.

Propagar Nam-myoho-renge-kyo es la savia vital y la esencia del budismo Nichiren, que nos permite construir nuestra propia felicidad y ayudar a otras personas a ser felices.

LA LUCHA CONJUNTA DEL MAESTRO Y SUS DISCÍPULOS PARA PROPAGAR LA LEY MÍSTICA

En el invierno de 1952, insté a mis camaradas del distrito general Kamata, en Tokio, a celebrar febrero –el mes en que habían nacido tanto Nichiren Daishonin (el día 16) como el señor Toda (el 11)– con un resultado sin precedentes en la difusión del budismo.

Como discípulo de ese gran maestro del kosen-rufu que era Toda Sensei, estaba decidido a retribuirle logrando un crecimiento impresionante en nuestra membresía. Ese desafío –que luego se conocería como la Campaña de Febrero–[1] nos permitió batir un récord inédito.

La mejor forma de saldar la deuda de gratitud contraída con nuestro mentor es expandir la órbita del kosen-rufu.

«EL ÚNICO RECUERDO DE NUESTRA EXISTENCIA EN ESTE MUNDO HUMANO»

El Daishonin escribe: «Entone Nam-myoho-renge-kyo con actitud pura y sincera, y aliente a otras personas a hacer lo mismo; este será el único recuerdo que le quedará de su existencia en este mundo humano».[2]

La práctica de entonar y transmitir a otros Nam-myoho-renge-kyo no solo pone a quienes lo aprenden en dirección a la felicidad, sino que también colma nuestra propia vida de beneficios y de buena fortuna. Es el sendero genuino que conduce a la felicidad propia y ajena.

Nuestro esfuerzo de propagar la Ley Mística incluye todos los aspectos de la práctica budista y constituye la expresión más elevada de la fe.

En esta entrega, examinemos la noble tarea y la convicción de la Soka Gakkai, cuyos miembros están creando con entusiasmo una nueva cultura de diálogo budista en todo el mundo, orientado a establecer la dicha de toda la humanidad.

(Continuar leyendo la parte 2/3).


[1] ↑ En febrero de 1952, Daisaku Ikeda, quien por entonces era asesor del distrito general Kamata, en Tokio, inició una dinámica campaña de propagación. Junto a los miembros de esa localidad, batió las marcas preexistentes de propagación, que eran de unos cien ingresos mensuales, y logró que doscientas una nuevas familias se sumaran a la Soka Gakkai y a la práctica del budismo de Nichiren Daishonin.

[2] ↑ END, pág. 68.

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