Aprendiendo de NRH · XIII


Reflexiones sobre el volumen 13 de La nueva revolución humana · Por Hiromasa Ikeda

Imagen: Seikyo

EL 5 DE DICIEMBRE DE 1974, Ikeda Sensei se reunió con el primer ministro chino Zhou Enlai durante su segunda visita a China. 2019 marcó el 45.º aniversario de aquel encuentro.

En el capítulo «Un puente dorado» del volumen 13 de La nueva revolución humana se describe el contexto histórico en el que Shin’ichi Yamamoto presenta su propuesta para la normalización de las relaciones diplomáticas entre China y Japón durante la 11.ª Reunión General del Departamento de Estudiantes de la Soka Gakkai, celebrada el 8 de septiembre de 1968. Forjar la amistad entre ambos países era también una manera de hacer realidad el juramento de su mentor, Josei Toda, quien anhelaba la felicidad y la prosperidad de Asia, y de China en particular. Toda Sensei había compuesto el siguiente poema que expresaba dicha determinación:

A los pueblos de Asia
que oran por entrever la luna
cuando se apartan las nubes,
enviémosles, en cambio, la luz del sol.

La propuesta de Shin’ichi también venía motivada por encuentros que había mantenido con varias figuras de la sociedad japonesa que se habían dedicado tenazmente a mejorar las relaciones entre China y Japón. Una de esas personas fue el empresario Tatsunosuke Takasaki.

Shin’ichi y Takasaki se habían reunido por primera vez en septiembre de 1963. En aquella ocasión, Takasaki compartió con Shin’ichi su opinión respecto a la situación en China y le solicitó abiertamente que hiciera lo posible para establecer una amistad entre ambos países. Es en ese momento que Shin’ichi decidió construir un puente dorado de firmes lazos bilaterales entre China y Japón; le respondió: «¡Así lo haré! Sin falta».

Como el gobierno de entonces había adoptado una posición antagónica hacia China, Shin’ichi era muy consciente de que sería blanco de fuertes críticas y ataques si abogaba por un acercamiento con dicho país. Sin embargo, con el deseo de responder a los sentimientos de su mentor y de quienes habían venido trabajando por esta causa, Shin’ichi decidió finalmente pronunciarse en su nombre y presentó su propuesta para la normalización de las relaciones diplomáticas.

Al enterarse de la declaración de Shin’ichi, Kenzo Matsumura, un miembro de la Dieta japonesa –y una destacada figura en los esfuerzos para restablecer las relaciones bilaterales–, le dijo: «Siento como si hubiera ganado un millón de aliados. ¡Me gustaría presentarle al primer ministro Zhou Enlai!».

De esta manera, Takasaki y Matsumura, que eran más de cuarenta años mayores que Shin’ichi, le confiaron el futuro de las relaciones entre China y Japón.

En este capítulo, Shin’ichi también reconoce que «la construcción de un perdurable puente dorado de amistad entre ambos países es una empresa de tal envergadura que es imposible de realizar con el trabajo de una sola generación». Esta es la razón por la cual decide presentar su propuesta en la Reunión General del Departamento de Estudiantes de la Soka Gakkai. Estaba convencido de que, de sus filas, surgirían jóvenes dispuestos a dar la vida para concretar esta visión.

Foto: Seikyo

Hasta la fecha, Ikeda Sensei ha visitado China en diez ocasiones y ha venido promoviendo ampliamente los intercambios juveniles, así como los intercambios culturales y educativos. El puente dorado de paz y amistad que hoy se extiende inquebrantable entre ambos países es un testimonio de dichos esfuerzos.

Sensei también ha recibido numerosas distinciones de diversas universidades y entidades de la China. Unas cuarenta instituciones de educación superior en dicho país han establecido centros de investigación sobre la filosofía y el pensamiento de Daisaku Ikeda. Cabe señalar, además, que la Universidad Soka de Japón mantiene actualmente convenios académicos con más de sesenta universidades e instituciones de China.

A partir de marzo de 2020, está prevista una gira de la Agrupación de Danza y Teatro de Shanghái patrocinada por la Asociación de Conciertos Min-On en treinta ciudades alrededor de Japón, presentando la obra El ibis crestado. Asimismo, el Museo de Arte Fuji trabaja para inaugurar una exposición sobre la antigua Ruta de la Seda el próximo otoño.

Los intercambios entre el Departamento de Jóvenes de la Soka Gakkai y la Federación de Jóvenes de China se remontan a 1985, y los intercambios entre el Departamento de Mujeres Jóvenes de la Soka Gakkai y la Federación de Mujeres de China cumplen este año su 40.º aniversario.

Los jóvenes y los integrantes del Departamento Futuro de la Soka Gakkai tienen la gran misión y responsabilidad de perpetuar el puente dorado que Ikeda Sensei ha tendido entre China y Japón.

Recordando el Castillo de Shuri de Okinawa

El capítulo «Tierra de júbilo» narra la visita que realiza Shin’ichi a Okinawa en febrero de 1969. En ese entonces, se vivían momentos de incertidumbre en dicha localidad debido a su reincorporación al territorio japonés tras haber estado bajo la administración de Estados Unidos. Shin’ichi señala: «La paz y la prosperidad de un lugar depende, en definitiva, de la determinación con que asuman este desafío las personas que viven allí. […] Construir una tierra donde se goza la genuina dicha implica forjar personas que tomen el protagonismo de esta empresa».

Shin’ichi viajó a Okinawa con la firme determinación de «plantar las raíces de una fe fuerte e inamovible en el corazón de cada miembro».

Durante su visita, los miembros realizaron un festival artístico en el que presentaron un drama titulado El joven Sho Hashi, basado en la vida del líder militar del siglo XV que logró unificar las islas Ryuku (Okinawa) y expandió el Castillo de Shuri. La obra tuvo una duración de noventa minutos y fue interpretada por un elenco de más de cien personas. Los miembros de Okinawa sentían una fuerte similitud entre el tumultuoso período en el que vivió Sho Hashi y el sufrimiento que la población de Okinawa experimentó durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Razón por la cual eligieron presentar esta obra como expresión de su determinación de construir una tierra de paz y prosperidad.

El Castillo de Shuri había sido destruido por las llamas durante la cruenta batalla que tuvo lugar en Okinawa durante la Segunda Guerra Mundial. En 1989 se iniciaron trabajos de reconstrucción y tres años después, en 1992, la edificación principal y demás recintos del castillo fueron reedificados.

En febrero de 1994, Ikeda Sensei visitó este baluarte durante un viaje de orientación a Okinawa.

Las entregas del capítulo «Tierra de júbilo» comenzaron a publicarse diariamente en el Seikyo Shimbun desde octubre de 2002 e imagino que mientras las escribía, Ikeda Sensei evocaba este majestuoso castillo.

El Castillo de Shuri no es solo un patrimonio de la historia y la cultura okinawense, sino también un símbolo de paz. Recientemente el edificio principal y demás instalaciones del complejo fueron destruidos por un incendio. ¡Cuán doloroso habrá sido para la gente de Okinawa! Oro sinceramente para que el Castillo de Shuri sea reconstruido nuevamente y su imponente figura pueda ser admirada por todos, una vez más.

La preparación es la clave

En el capítulo «Estrella guía» se resalta la importancia de las reuniones de diálogo, donde late el espíritu de la Soka, y constituye una tradición que se ha mantenido a lo largo de nuestro movimiento desde la época del presidente fundador Makiguchi.

Este capítulo narra cómo Shin’ichi emprende una reforma completa de las reuniones de diálogo. Cuando pregunta cuál es el secreto para realizar una fructífera reunión de diálogo, señala que el propósito de estos encuentros es servir como un foro para dialogar sobre el budismo y difundirlo, así como una oportunidad para infundir valor y convicción en los miembros a través de una guía sincera en la fe. Enfatiza, además, que el éxito de una reunión de diálogo depende por completo de la determinación y la capacidad de la figura central.

Imagen: Seikyo

Shin’ichi señala varias pautas para asegurar el éxito de las reuniones de diálogo:

  1. Alentar sinceramente y con el más profundo respeto a aquellos miembros que llevan invitados a la reunión.
  2. Entender que el éxito de la reunión depende no solo de lo que ocurra durante la actividad, sino de los esfuerzos previos en la preparación, incluyendo los esfuerzos que se hacen para que las personas asistan.
  3. Que los responsables a cargo de la reunión oren sinceramente al Gohonzon por su éxito y que asistan al encuentro imbuidos de determinación y convicción.
  4. Que los responsables procedan con sentido común y conciencia social.
  5. Mostrar sincero agradecimiento a los miembros que ofrecen sus hogares para las reuniones.

En los últimos años, el Seikyo Shimbun ha venido publicando reportajes sobre las reuniones de diálogo que se realizan en diferentes partes del mundo. La palabra «zadankai», que significa reunión de diálogo en japonés, se ha convertido en una referencia común para todos nuestros miembros alrededor del globo. Shin’ichi afirma: «La Soka Gakkai no está lejos de nosotros. Su imagen real es la que vemos en los encuentros que tienen lugar en nuestro distrito».

A la vez que nos esforzamos por enriquecer la calidad de las reuniones de diálogo que se realizan en nuestra localidad, sigamos avanzando con el orgullo de practicar una religión de ámbito mundial. |


Pasajes clave del volumen 13

Las relaciones diplomáticas comienzan a partir de conexiones humanas. Por lo tanto, la clave está en establecer lazos de confianza y amistad. Después de todo, quienes mueven un país son las personas. («Un puente dorado»).

El beneficio derivado de contribuir al kosen-rufu ofreciendo nuestra casa para las actividades es infinito e inmensurable, y se traduce en una gran buena fortuna que se trasmitirá de generación en generación. («Estrella guía»).

No puede haber paz del género humano sin la dicha de la mujer. Cuando la mujer irradia luz, el hogar, la comunidad y la sociedad toda se llenan de luz. De ahí que debamos hacer del siglo XXI una centuria en que la mujer tenga protagonismo. («Estrella guía»).

El hecho de que nuestros miembros trabajen juntos manteniendo una relación cordial entre ellos es prueba de que están logrando su revolución humana y transformando sus vidas en un plano fundamental. («Fortaleza de luz»).

Un valor humano debe tener fortaleza. Aunque en su corazón albergue los sentimientos más puros y nobles, si es débil, no podrá construir la paz ni brindar felicidad al pueblo. Así pues, busquen alguna habilidad que les dé esa fuerza. No importa qué sea; el punto es que tengan algo a lo cual dedicar todo su ser. («Tierra de júbilo»). |


Resumen del volumen 11

Un puente dorado
El 8 de septiembre de 1968, Shin’ichi hace un llamamiento a la normalización de las relaciones diplomáticas entre China y Japón.

Estrella guía
En septiembre, Shin’ichi visita Asahikawa en Hokkaido, y luego Wakkanai.

Fortaleza de luz
En noviembre, Shin’ichi realiza su segunda visita a la isla de Amami Oshima en Okinawa. Se realizan festivales artísticos en diferentes regiones de Japón.

Tierra de júbilo
En 1969, Shin’ichi compone un poema de Año Nuevo titulado «Canto a la construcción», que dedica a todos los miembros. El 15 de febrero viaja a Okinawa. |


(Los textos que integran esta sección son traducciones del artículo publicado el 27 de noviembre de 2019 en el Seikyo Shimbun).

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