El Departamento de Jóvenes (2/3)


(Volver a la parte 1/3).

Soy el único que ha entonado Nam-myoho-renge-kyo en todo el Japón. Soy como esa primera partícula de tierra que marca el comienzo del monte Sumeru[3] o como esa sola gota de rocío que prenuncia el inicio del gran océano. Probablemente, en esta recitación se me unirán dos, tres, diez, cien personas, hasta que [el daimoku] se haya propagado en una, en dos y en las sesenta y seis provincias del Japón, y llegue incluso a las dos islas de Iki y de Tsushima. A su debido tiempo, las personas que me han difamado también lo practicarán de la misma manera, y todos, desde el soberano hasta la gente común, tal como describe el capítulo «Poderes Sobrenaturales» del Sutra del loto, entonarán Nam-myoho-renge-kyo al unísono. El viento sigue soplando sin cesar, aunque los árboles deseen estar en calma; la primavera cede paso al verano, aunque quisiéramos que perdurara.[4]

ENSEÑAR LA POSTURA INDEPENDIENTE DE «LEVANTARNOS SOLOS»

El primer pasaje que estudiaremos es de Los beneficios del «Sutra del loto», donde el Daishonin muestra con su propio ejemplo la postura de la independencia en la fe.

Allí, esclarece que él es el único que ha iniciado una gran lucha para difundir la Ley Mística en el Último Día de la Ley, la época para propagar el daimoku del Sutra del loto, Nam-myoho-renge-kyo, el «remedio sumamente eficaz»[5] para aliviar los sufrimientos de todos los seres. En otras palabras, se puso de pie con determinación autónoma, sin depender de nadie, para abrir el gran camino hacia la iluminación de toda la humanidad en bien del eterno futuro.

Este pasaje expresa la rotunda convicción del Daishonin en que la recitación de Nam-myoho-renge-kyo, que él había iniciado, comenzaría a propagarse y que llegaría el momento en que la gente lo entonaría en toda la tierra.

LA CORRIENTE DEL KOSEN-RUFU COMIENZA POR UNA PERSONA

La Ley es la eterna verdad sin comienzo ni fin. Pero la humanidad jamás podrá gozar de sus beneficios si no hay alguien consciente de esa Ley, que se ponga de pie y comience a transmitirla a sus congéneres.

Cuando Shakyamuni, fundador del budismo, obtuvo la iluminación bajo el árbol bodhi en la India, dudó si debía transmitir a otros la Ley con respecto a la cual se había esclarecido, ya que se trataba de una enseñanza sin precedentes. A pesar de todo, finalmente tomó una decisión y comenzó a enseñar la Ley para que la gente pudiera ser feliz. Este espíritu independiente es la base invariable del budismo, que ha existido desde sus orígenes.

Cuando el Daishonin estableció esta enseñanza, él también comenzó a propagarla por sí solo, por propia decisión, incluso sabiendo las grandes dificultades que eso le iba a acarrear. Dice, entonces: «Soy el único que ha entonado Nam-myoho-renge-kyo en todo el Japón».

Los tres primeros presidentes de la Soka Gakkai, herederos de ese gran juramento del Daishonin, se pusieron de pie para llevar a cabo el logro sustancial del kosen-rufu.[6] Y hoy hemos dado paso a una magnífica era del kosen-rufu global.

Aquí hallamos una fórmula eterna. En todas las luchas por el kosen-rufu, sin acciones cimentadas en el espíritu de «levantarse solo», no se consiguen progresos.

Aunque pensemos que nuestra vida es pequeña e insignificante como una partícula de polvo o como una gota de rocío, cuando nos ponemos de pie con firme determinación y brillamos, ya no somos una mota de polvo escondida ni una gota de rocío fugaz, sino «la partícula de polvo que señala el comienzo del monte Sumeru» o «la gota de rocío que gesta el inicio de un gran océano». Pues la grandeza del monte Sumeru y del enorme océano nacen de una partícula de tierra y de una gota de agua. Esto concuerda con el principio de los «tres mil estados contenidos en cada instante vital».[7] Y denota el poder dinámico y transformador que enseña el budismo.

LA LUCHA ALTRUISTA DEL DAISHONIN POR PROPAGAR LA LEY

A continuación, el Daishonin escribe: «A su debido tiempo, las personas que me han difamado también lo practicarán de la misma manera [que lo hago yo]». Como predijo, quienes en el pasado lo habían calumniado comenzaron a abrir los ojos y a comprender la verdad de sus palabras. Su lucha abnegada e inquebrantable frente a la dura persecución, así como su conducta y la prueba real que mostró, hicieron que muchas personas se convirtieran a su enseñanza, lo adoptaran como maestro o apoyaran su propósito como aliados.

El Daishonin, además, expresa su gran convicción en que todas las personas –«desde el soberano hasta la gente común»– llegarán a entonar Nam-myoho-renge-kyo.

Cualquier ser posee de forma inherente la naturaleza de Buda por igual. Por eso, es importante que sigamos transmitiendo a otros la grandeza del budismo Nichiren y de la Soka Gakkai, con confianza y sinceridad. Aunque algunos no lleguen a entender y nos critiquen, su naturaleza de Buda con el tiempo se activará.

EL PROPÓSITO DE LA JUVENTUD ES PONERSE DE PIE RESUELTAMENTE

El señor Toda dijo: «El kosen-rufu sin falta podrá lograrse mientras haya un joven, aunque sea uno solo, dispuesto a dedicarle la vida entera».

De acuerdo con estas palabras, yo luché con alma y vida como «ese joven, aunque sea uno solo» para liderar el camino hacia la expansión del kosen-rufu.

El verdadero propósito de los jóvenes Soka es ponerse de pie resueltamente, sin esperar a que otro actúe primero. Lo importante es ser personas así, de compromiso dedicado.

El verdadero propósito de los jóvenes Soka es ponerse de pie resueltamente, sin esperar a que otro actúe primero. Lo importante es ser personas así, de compromiso dedicado.

Espero que todos ustedes se armen de valor, rompan sus límites interiores e inicien un diálogo orientado a expandir nuestro movimiento, sin preocuparse por lo que otros digan o hagan. El cimiento del actual desarrollo impresionante que ha alcanzado el kosen-rufu se debe al trabajo sincero y absoluto de nuestros miembros pioneros, que rompieron todas sus limitaciones para establecer hitos y resultados inéditos. Cuando se desafíen a sí mismos basados en una fuerte oración y dialoguen con sus conocidos con el deseo de que ellos sean felices, sin falta darán paso a nuevos logros sin precedentes, que expandirán nuestro movimiento por el kosen-rufu.

LA MAREA IMPARABLE DEL KOSEN-RUFU MUNDIAL

El Daishonin escribe: «El viento sigue soplando sin cesar, aunque los árboles deseen estar en calma; la primavera cede paso al verano, aunque quisiéramos que perdurara». Así como, en el mundo natural, nadie puede detener el paso de las estaciones, una vez que empieza a ascender sustancialmente la marea del kosen-rufu en el Último Día de la Ley, no hay manera de frenarla. De hecho, ahora en el siglo XXI, el kosen-rufu global ya se ha convertido en un oleaje inmenso e irrefrenable.

Mientras exista una legión cada vez más grande de jóvenes sucesores que mantengan la tradición de levantarse solos en la fe, el kosen-rufu seguirá desarrollándose para siempre, de manera firme y certera. Esta es la perpetuación eterna de la Ley Mística. Todo depende de cada uno de ustedes.

La juventud de hoy transcurre en un entorno muy exigente y complejo. Sé que algunos están luchando en medio de circunstancias difíciles y otros batallan contra aspectos muy duros de su karma.

Pero, en todas las épocas de la historia, los jóvenes siempre han sido el vector del cambio. Esto es especialmente cierto en el caso de ustedes, que practican el magnífico budismo de Nichiren Daishonin. Los jóvenes que creen en la Ley Mística tienen la fortaleza y la resiliencia interior de navegar sobre las olas del sufrimiento y de la adversidad, sin que estas los arrollen y los hundan. Su fe autónoma e independiente les permite poner en juego esa fortaleza suprema.

El señor Toda alentaba a los jóvenes diciéndoles: «En su juventud, por favor vivan con alegría en el lugar donde estén, cualquiera que sea su situación. Es importante que procuren cumplir su misión. Aunque tengan que hacer frente a las dificultades de la vida, ¡siempre sean positivos! En el escenario de la misión que han elegido cumplir, ¡aspiren a ser los mejores de Japón y del mundo!».

(Continuar leyendo la parte 3/3).


[3]Monte Sumeru: En la cosmología india, el monte Sumeru es una elevación monumental, que se erige en el centro del mundo.

[4]Esta carta fue escrita en el monte Minobu en 1276 y dirigida a un discípulo llamado Myomitsu, de quien no se conocen muchos datos. Ya que el Daishonin lo llama «honorable Myomitsu», parecería que fue un practicante de fe firme. Myomitsu y su esposa también habrían enviado frecuentes ofrendas al Daishonin en su pequeña morada en la espesura del monte Minobu. Véase END, pág. 705.

[5]SL, cap. 16, pág. 227.

[6]Logro sustancial del kosen-rufu: Término que denota la propagación en el ámbito de la sociedad de la enseñanza de Nam-myoho-renge-kyo de las tres grandes leyes secretas, expuesta por Nichiren Daishonin. En otras palabras, significa establecer la felicidad, la paz y la seguridad en el mundo real, basadas en la Ley Mística, mediante la misión personal de cada individuo como Bodisatva de la Tierra.

[7]Tres mil aspectos contenidos en cada instante vital: Sistema filosófico desarrollado por el gran maestro T’ien-t’ai de la China, basado en el Sutra del loto. Los «tres mil aspectos» indican los aspectos y fases variables que adopta la vida a cada momento. A cada instante, la vida manifiesta alguno de los diez estados. Cada uno de estos diez estados posee en sí mismo el potencial de los diez, lo cual da un total de cien estados posibles. Cada uno de estos cien estados posee los diez factores y opera dentro de cada uno de los tres planos de la existencia, totalizando tres mil aspectos. En otras palabras, todos los fenómenos están contenidos en cada instante vital, y cada instante vital impregna los tres mil estados de la existencia; es decir, la totalidad del mundo fenoménico.

Scroll al inicio