La creación de valor en tiempos de crisis


Un año más, Ediciones Civilización Global ha tenido el privilegio de estar a cargo de la edición en castellano de la propuesta de paz anual de Daisaku Ikeda para su puesta a disposición del público en los países de habla hispana. Como ya es tradición, la cercanía en el tiempo entre esta publicación y el 8 de septiembre –una fecha que en la Soka Gakkai inspira una renovación del compromiso con la paz, así como su legado a la juventud– ha motivado que esta revista dedique un espacio especial a la temática, que en esta ocasión se distribuye entre esta sección y «De pie y de paz».

Edición en castellano de la propuesta de paz de 2021 de Daisaku Ikeda, disponible para consulta y descarga gratuita en el sitio web de Ediciones Civilización Global

El título de la propuesta de paz de 2021 de Daisaku Ikeda es particularmente expresivo: La creación de valor en tiempos de crisis. Los dos primeros párrafos del texto resumen la naturaleza y la magnitud de dichas crisis:

El mundo actual afronta una compleja simultaneidad de crisis perentorias, sin precedentes en la historia de la humanidad. Además de la incidencia de fenómenos meteorológicos extremos, que se agudizan año tras año a tono con el agravamiento del cambio climático, la pandemia del nuevo coronavirus amenaza la estabilidad social y económica en todo el orbe.

Uso aquí el término «sin precedentes» no solo en referencia a los niveles superpuestos en que se multiplican e interrelacionan las crisis actuales. La humanidad se ha visto ante dificultades de toda índole en el curso de su larga historia; no obstante, nunca había sucedido que una calamidad afectara tan gravemente al mundo entero en forma simultánea […]. (Pág. 9)[1]

Para conocer informaciones detalladas y actualizadas sobre esta simultaneidad de crisis, nos basta con estar pendientes de los medios de comunicación. En el período en que redactamos este artículo, además de los datos relativos a la 5.ª ola de la pandemia en España, se destacan –por centrarnos en lo relacionado con el clima– las novedades sobre los devastadores incendios forestales activos en diversos puntos de la región mediterránea y las llamadas a la prevención ante una ola de calor extremo, capaz de enturbiar los cielos sobre buena parte del territorio estatal con el polvo sahariano en suspensión del que va acompañada.

Si echamos la mirada un poco más atrás, entre los titulares de semanas anteriores podemos recordar otros dedicados a tremendas inundaciones en Centroeuropa y en China; a terribles incendios en áreas como California; a temperaturas extremadamente altas en países como Canadá… La lista podría extenderse muchísimo, más aún si incluyéramos fenómenos de igual importancia, pero acaecidos en lugares con menor cobertura mediática.

Afortunadamente, en la misma introducción de la propuesta de paz, unos párrafos más abajo encontramos motivos para la esperanza. Lo hacemos al leer acerca de la persistencia de los esfuerzos por construir un futuro mejor:

[…] la crisis no ha conseguido frenar el trabajo colectivo para promover una sociedad global comprometida con la paz y con los valores humanos. Hemos visto alentadores ejemplos de progreso […]. (Pág. 10)

Esta capacidad de no sucumbir al desaliento, e incluso de hacer de la adversidad un acicate para la transformación positiva de la realidad –en otras palabras, «la creación de valor en tiempos de crisis» a la que alude el título–, constituye el foco de este artículo, en el que no pretendemos resumir la propuesta de paz, sino más bien animar a tomar contacto directo con ella a través de su lectura.

Esta capacidad de no sucumbir al desaliento, e incluso de hacer de la adversidad un acicate para la transformación positiva de la realidad –en otras palabras, “la creación de valor en tiempos de crisis” a la que alude el título–, constituye el foco.

«ALENTADORES EJEMPLOS DE PROGRESO»

¿Cuáles son, pues, los alentadores ejemplos de progreso a los que se refiere la cita anterior?

[Se encuentran,] entre ellos, la entrada en vigor del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), el pasado 22 de enero; la ratificación universal del convenio que prohíbe las peores formas del trabajo infantil, rubricado por los 187 países miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y la erradicación de la poliomielitis en África.

Cada uno de estos avances representa un enorme valor de cara al 2030, plazo que la humanidad se ha trazado para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por las Naciones Unidas (ONU). (Pág. 10)

Adopción, el 7 de julio de 2017, del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, que ha entrado en vigor el 22 de enero de este año | Foto: Seikyo

Cabe recordar aquí, como también lo hace el artículo preparado por un equipo de jóvenes para la sección «De pie y de paz», que un tema común a las sucesivas propuestas de paz de Daisaku Ikeda es el compromiso con la abolición de las armas nucleares, que su maestro Josei Toda legó a través de la declaración que realizó el 8 de septiembre de 1957 en el estadio Mitsuzawa de Yokohama (Japón), ante un público juvenil.[2] También, que el autor no concibe la paz como la mera ausencia de guerra, sino como una condición que involucra la justicia social y el respeto por el medio ambiente, con una visión global; y, de ahí, su convicción en el valor de los logros colectivos articulados a través de la ONU, un organismo que, sin ser perfecto, trabaja para aglutinar a la humanidad, una meta de la que no se debería desistir.

A lo largo de la propuesta de paz se alude también a otros logros. Dirigiendo de nuevo aquí nuestra atención a la emergencia climática –que, a propósito, ha sido objeto de un trascendental informe presentado este agosto por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas–, nos parece pertinente subrayar un pasaje en el tramo final del texto. Este aborda la clase de enfoque que se precisa para abordar la «simultaneidad de crisis» apuntada al inicio y, al hacerlo, pone de relieve la multidimensionalidad de aquella emergencia:

Podemos transformar los círculos viciosos de causas y consecuencias negativas en ciclos virtuosos, si en la búsqueda de soluciones adoptamos un enfoque integral de riesgos múltiples. Por citar algunos casos, las gestiones para paliar el cambio climático pueden reforzar las medidas de prevención contra el brote de enfermedades contagiosas, y esto, a su vez, puede incrementar la resiliencia ante desastres. Del mismo modo, fortalecer la prevención de desastres y las medidas de reducción de riesgos, así como promover la conservación ecológica, ayudará a responder a los problemas del cambio climático. Estos son apenas unos ejemplos de lo mucho que puede hacerse para transformar la convergencia de dificultades en una cascada de cambios positivos. (Págs. 60-61)

En relación con ello, seguidamente se cita al secretario general de la ONU, António Guterres, quien ha señalado que «La conservación de la biodiversidad planetaria puede generar el crecimiento económico y de fuentes de trabajo que el mundo de hoy requiere urgentemente. […] La Gran Muralla Verde, en África, ha creado por sí sola 335 000 empleos» (pág. 61). Daisaku Ikeda reflexiona sobre lo que representa esta iniciativa, desarrollada en un continente históricamente tan castigado:

La pandemia del coronavirus representa un gran obstáculo en este Decenio de las Naciones Unidas de Acción para Cumplir los ODS, iniciado el año pasado. Sin embargo, creo firmemente que el ser humano tiene la capacidad de convertir los problemas en una energía creadora de valor positivo. Prueba de ello es el caso del pueblo africano, que se ha unido en un esfuerzo mancomunado para sanear la tierra degradada y adornar el planeta con una nueva y vasta franja vegetal. (Pág. 62)

Daisaku Ikeda se reúne, en febrero de 2005, con Wangari Maathai (1940-2011), fundadora del Movimiento Cinturón Verde, precursor de iniciativas como la Gran Muralla Verde | Foto: Seikyo

CREAR VALOR DESDE DONDE NOS ENCONTRAMOS

Con esa actitud de «convertir los problemas en una energía creadora de valor» constatamos, por ejemplo, que la problemática calima de este mes de agosto es un recordatorio de que la desertificación que combate la Gran Muralla Verde no nos es ajena. De hecho, en el sureste peninsular la asociación AlVelAl impulsa, con el auspicio de la fundación Commonland, una iniciativa emparentada.[3]

Dando un paso más de lo global a lo local y lo personal, no hay nada más poderoso que la existencia y el trabajo conjunto de individuos que asumen esta actitud en su vida cotidiana, de muy diversas maneras. Al hacerlo, resulta de incalculable e irrenunciable valor contar con la visión de personas especialmente concernidas por el futuro: jóvenes y niños y niñas. Este es el compromiso de Daisaku Ikeda, y el del movimiento Soka.


[1]Este y los siguientes números de página se refieren a IKEDA, Daisaku: La creación de valor en tiempos de crisis, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2021.

[2]Se puede leer más al respecto en el sitio web global de la Soka Gakkai.

[3]Véase su sitio web.

Scroll al inicio