¡Los jóvenes son la esperanza de la sociedad! (1/3)


¡Sean indispensables en sus lugares de trabajo!

Publicamos la cuarta entrega de esta serie de disertaciones de Daisaku Ikeda perteneciente a la más amplia serie Iluminando el mundo con el budismo del solCrear un siglo de humanismo en que todos puedan brillar.

Cada vez que se acerca la temporada de los cerezos en flor, pienso en mi maestro Josei Toda, nuestro segundo presidente, quien tanto los admiraba.

Su aprecio se extendía de igual manera a los jóvenes, en quienes depositaba sus más grandes esperanzas. Anhelaba que cada uno de ellos consagrara su juventud a crear valor.

«Lo que construirá el nuevo siglo será la pasión y la fuerza de los jóvenes».[1] Este eterno clamor de mi mentor, potente como un rugido, se encuentra en sus «Guías para la juventud». En ellas alienta a los sucesores a cumplir una noble misión, a poner fin al sufrimiento humano a través de una revolución religiosa y a crear paz y felicidad genuinas para todos.

Hoy, con el mismo ánimo, quiero aplaudir a los jóvenes que están impulsando dinámicamente nuestro movimiento por el kosen-rufu en el siglo xxi. Mi profundo deseo es que el trabajo enorme y encomiable que están llevando a cabo forme la base de un estado interior de absoluta libertad, y que su vida merezca la sincera alabanza de Nichiren Daishonin. Estoy orando por el crecimiento y la buena salud de todos ustedes, mis jóvenes amigos del mundo.

FE PARA CONVERTIR EL VENENO EN MEDICINA

[…]  Debido a ajustes inevitables que todos hemos tenido que hacer en respuesta a la pandemia del coronavirus (COVID-19), sé que muchos están sobrellevando circunstancias sumamente difíciles en su trabajo.

Pero el budismo Nichiren nos enseña a transformar todo de manera positiva y a convertir cualquier veneno en medicina.[2] Gracias a su incalculable fuerza, podemos vivir sabiamente y tener esperanza incluso en estos tiempos en que el futuro es tan incierto. Podemos considerar todo lo que ocurre como una oportunidad de crecimiento y de victoria. Ese es el beneficio de la fe en el budismo Nichiren. Les pido a mis entrañables amigos del Departamento de Jóvenes que avancen, más que nunca, con orgullo y convicción.

UNA JUVENTUD DE LUCHA

Mi juventud también estuvo caracterizada por la batalla contra las dificultades.

Cuando hacía unos tres años que estaba practicando, apenas en mi veintena, la inestabilidad económica de la posguerra hundió las empresas de mi maestro en una situación atroz. De buenas a primeras, tuve que dejar mi trabajo como editor de una revista para niños –algo que me apasionaba– para ser transferido al área de finanzas, a un puesto que no despertaba en mí el menor interés.

Allí tuve que ponerme a resolver una serie de problemas indescriptibles, pero perseveré, decidido a asegurar que el maestro Toda pudiera dedicarse sin restricciones a conducir el movimiento por el kosen-rufu.[3] En ese período trabajé frenéticamente; todos los días tenía que decidir que no sería vencido y que saldría victorioso, por mucho que pasara. Cada vez que tenía un momento libre, entonaba Nam-myoho-renge-kyo con intensidad. Arremetí y avancé, superando todos los escollos. Pero esa experiencia me enseñó la certeza absoluta de que ninguna oración al Gohonzon queda sin respuesta, y que nada es tan poderoso como hacer daimoku.

CREAR VALOR EN TODAS LAS SITUACIONES

Creo que fue en esta época –marcada por el esfuerzo incesante para apoyar a este gran maestro del kosen-rufu– cuando adquirí una buena fortuna inmensa y duradera. Además de eso, aprendí mucho sobre la naturaleza humana.

En el mundo del budismo, nada es en vano.

La Ley Mística es una fuente de revitalización.[4] Nos permite mantenernos imperturbables ante la adversidad y al final triunfar. También es una enseñanza que nos lleva a crear valor a partir de todas las cosas, y a dar a cada experiencia una aplicación positiva. Este es el poder inimaginable de entonar Nam-myoho-renge-kyo con el juramento de impulsar el kosen-rufu.

En esta entrega, reafirmemos nuestra actitud frente al trabajo y a la práctica budista tomando como referencia pasajes de los escritos del Daishonin.

(Continuar leyendo la parte 2/3).


[1]TODA, Josei: «Seinen-kun» (Guías para la juventud), en Toda Josei Zenshu (Obras completas de Josei Toda), Tokio: Seikyo Shimbunsha, 1981, vol. 1, pág. 58.

[2]Convertir el veneno en medicina: principio según el cual una vida dominada por los tres caminos de los deseos mundanos, el karma y el sufrimiento puede convertirse en una existencia donde brillan las tres virtudes del buda: el cuerpo del Dharma, la sabiduría y la emancipación, a través del poder de la Ley Mística. En otras palabras, toda situación adversa puede convertirse en algo positivo mediante la fuerza de la práctica budista. Esta frase pertenece al centésimo volumen del Tratado sobre la gran perfección de la sabiduría, atribuido a Nagarjuna, donde se menciona a un «gran médico que convierte el veneno en medicina».

[3]Miao-lo (711-782): Patriarca de la escuela T’ien-t’ai de la China. Es considerado, respetuosamente, el restaurador de esta escuela.

[4]En agosto de 1950, el Josei Toda presentó su renuncia como director general de la Soka Gakkai para proteger a la organización de cualquier consecuencia que pudieran traer sus problemas de negocios.

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