¡Los jóvenes son la esperanza de la sociedad! (2/3)


(Volver a la parte 1/3).

[El Sutra Vimalakirti…] afirma que si el corazón de las personas es impuro, su tierra también lo es, pero si su corazón es puro, igualmente puro es el sitio en que viven. No existen, en sí mismas, una tierra pura y otra impura; la diferencia sólo reside en el bien y el mal que hay en nuestro interior.[5]

EL BUDISMO NICHIREN ES UNA FILOSOFÍA DE TRANSFORMACIÓN INTERIOR

El budismo Nichiren es una filosofía religiosa de transformación interior. El ámbito puro en que residen los budas y el mundo impuro habitado por las personas comunes no son dos espacios separados. No hay ninguna diferencia de naturaleza entre ambos; todas las distinciones aparentes son expresiones solo del bien o del mal del corazón de quienes viven en ellos. Por ende, los seres humanos podemos transformar nuestro entorno si elevamos nuestro estado de vida.

En otras palabras, la clave del cambio social yace en que cambiemos profundamente nuestra mentalidad.

CONVERTIR LA ILUSIÓN EN ILUMINACIÓN

En este mismo escrito, el Daishonin también afirma: «Lo mismo ocurre con un buda y un ser humano común. Se denomina persona común a la que vive en la ilusión, pero cuando esa persona está iluminada, pasa a llamarse buda».[6] La diferencia entre un buda y una persona común no es más que la que hay entre un estado de vida iluminado y otro en que imperan las ilusiones.

Entonces, ¿cómo se transforma la ilusión en iluminación? Con la práctica de entonar Nam-myoho-renge-kyo. Hacer daimoku nos permite disipar la ignorancia u oscuridad fundamental[7] que es la causa raíz de las ilusiones, y hacer que se manifieste el estado de budeidad que poseemos en nosotros de manera intrínseca. De ese modo, superamos las adversidades, trascendemos los sufrimientos y movemos todas las cosas hacia la felicidad.

Las oraciones basadas en la Ley Mística activan, con toda certeza, las funciones protectoras del universo, que en el budismo se llaman «dioses o deidades celestiales».

El Daishonin escribe: «Cuanto más firme es la fe, mayor es la protección de los dioses».[8] Como esto indica, pase lo que pase debemos perseverar resueltamente en la práctica budista. Esto fortalece la respuesta de las funciones protectoras, que se manifiestan en nuestra existencia cotidiana a través del apoyo de nuestros predecesores, camaradas de fe y familiares. ¡Cuán afortunados somos de tener compañeros que están pendientes de nuestras dificultades y hacen daimoku junto a nosotros! También recibimos ayuda y respaldo de personas que no practican el budismo Nichiren. Nuestra firme fe incrementa la protección de estas funciones positivas.

Así pues, es importante que no nos aislemos de los demás y que no nos encerremos a resolver solos nuestros problemas. Salgan al encuentro de alguien de confianza y soliciten su consejo y orientación. En su vida aparecerán personas que cumplirán un papel protector y obrarán como los bodisatvas Sabio Universal, Rey de la Medicina, Percibir los Sonidos del Mundo y otros mencionados en los sutras. Si hacen daimoku con sinceridad y se esfuerzan por resolver sus problemas, los budas y bodisatvas del universo responderán sin falta. Los jóvenes que abrazan la Ley Mística estarán protegidos infaliblemente.

LOS LUGARES DE TRABAJO SON ÁMBITOS DE ENTRENAMIENTO PARA ADQUIRIR CONFIANZA Y RESPETO

Como ya mencioné en la entrega anterior, el siguiente pasaje ha sido una guía primordial para las actividades diarias de los miembros desde los primeros días de nuestro movimiento: «Considere el servicio que presta a su señor feudal como la práctica del Sutra del loto. A esto se refiere la frase “No existe ningún asunto de la vida o del trabajo que contradiga la realidad verdadera en ningún sentido”».[9] Nuestros compañeros de fe, tomando sus empleos como espacios de entrenamiento, han puesto énfasis en ser personas imprescindibles en su lugar de trabajo. Hay un sinfín de ejemplos de camaradas que han logrado resultados impresionantes gracias a la fuerza de la práctica budista y de ganar respeto como personas confiables para sus empleadores y colegas.

Fue así porque se basaron en un principio budista que dice que «el lugar donde [uno] practica y honra dicha enseñanza es el “lugar de la iluminación”[10] hacia el cual se encamina».[11] En otras palabras, confrontaron sus dificultades valientemente y persistieron esforzándose en el sitio donde estaban, empoderados nada menos que por su fe y su práctica budista.

Hoy, las experiencias y pruebas reales de nuestros miembros, no solo en Japón sino también en el mundo, testimonian el poder incuestionable del budismo Nichiren.

LOS VALORES DE LA BELLEZA, EL BENEFICIO Y EL BIEN

Cuando el señor Toda alentaba a los jóvenes que pensaban qué carrera profesional o trabajo elegir, decía que el maestro Makiguchi, fundador de la Soka Gakkai, había postulado tres criterios fundamentales: los valores de la belleza, el beneficio y el bien.

En términos concretos, esto significa buscar un trabajo que a cada uno le resulte atractivo (belleza), que le dé seguridad económica (beneficio) y que le permita contribuir a la sociedad (bien). Pero lo cierto es que pocos se sienten auténticamente satisfechos con su empleo.[12]

Muy pocas personas trabajan en lo que les gusta desde el principio. A menudo, les parece que lo que han conseguido no es lo adecuado para ellas, o simplemente no se sienten a gusto en su trabajo. Quizás el sueldo no les alcance para vivir, o se cuestionen si lo que hacen marca una diferencia positiva en la sociedad. Francamente, no es nada fácil tener un trabajo que reúna los tres criterios de belleza, beneficio y bien.

SER INDISPENSABLES

Por eso, Toda Sensei nos exhortaba: «Los jóvenes no deben desalentarse. Pongan toda su energía en el trabajo que tienen ahora, y sean personas indispensables en ese lugar. Si hacen daimoku al Gohonzon y siguen dando lo mejor, tarde o temprano encontrarán un trabajo que los hará felices, les dará buenos medios de subsistencia económica y les permitirá hacer una contribución positiva a la sociedad. Este es el beneficio de la fe».

Agregó luego: «Y eso no es todo. Cuando miren atrás y recuerden sus empleos poco estimulantes, verán que nada de lo que hicieron fue en vano, y que todo les sirvió para crecer y adquirir capacidades. Llegarán a entender que cada cosa tiene un sentido. Se lo aseguro por propia experiencia. Nuestra fe se expresa en la vida y en la sociedad. Es así la fuerza que posee el budismo.[13]

Por supuesto, desde entonces los tiempos han cambiado mucho. La forma en que hoy trabajamos está siendo reconsiderada, y en esta época cambiar de trabajo [algo que en Japón era poco frecuente en el pasado] suele ser un paso positivo hacia el progreso.

Aunque las enseñanzas del budismo Nichiren se mantienen inalterables, las formas en que las aplicamos en la sociedad son cada vez más diversas. Por ende, a la hora de tomar decisiones sabias en la vida, es importante consultar con familiares y compañeros budistas experimentados y confiables. Espero que puedan dar una prueba real de victoria y de satisfacción, viviendo fieles a ustedes mismos.

ADOPTAR UNA ACTITUD POSITIVA

El Daishonin brinda la siguiente orientación a Shijo Kingo, un destacado discípulo del área de Kamakura que enfrentaba graves problemas de trabajo.

Este creyente era un samurái que administraba feudos a su cargo, y le había expresado al Daishonin su descontento con las tierras que su señor feudal le había adjudicado. El Daishonin confirma, recurriendo a sus fuentes, que las tierras no eran malas, y le aconseja adoptar la actitud de que «Son tierras excelentes, realmente excelentes»,[14] para que su buena fortuna se multiplique.

Le recomienda evitar las posturas resignadas o transigentes. En cambio, exhorta a Shijo Kingo a ver el panorama con los lúcidos ojos de la fe y, con profunda determinación, a hacer el juramento inamovible de triunfar.

Asimismo, le enseña muchas lecciones fundamentales de vida: controlar su temperamento, mantenerse alerta en todo momento, evitar los accidentes, obrar con prudencia, abstenerse de beber alcohol en exceso, hacer aliados, tratar a las mujeres con consideración, y a todas las personas con respeto.

LA CONFIANZA ES UN TESORO SIN PAR

Es imperioso no abandonar nunca la actitud de seguir avanzando y de dar lo mejor de uno mismo. Así es como una persona se gana la confianza de los demás. Y esa confianza, para los jóvenes, es un tesoro sin precio.

Un diamante brilla con el mismo fulgor, cualquiera que sea el lugar donde se encuentre. Del mismo modo, espero que sientan el orgullo de ser Bodisatvas de la Tierra y de brillar como verdaderos jóvenes Soka en cualquier situación en que se encuentren. «La virtud invisible genera recompensas brillantes y tangibles».[15] Si siempre son sinceros, las personas observadoras y conscientes lo notarán con seguridad.

(Continuar leyendo la parte 3/3).


[5]El Daishonin señala: «Myo [de myoho, o Ley Mística] significa revivir». En END, pág. 156.

[6]END, pág. 4. Este texto de 1255 enseña que entonar Nam-myoho-renge-kyo es el camino directo hacia la iluminación en esta vida.

[7]Ignorancia fundamental: La ilusión más hondamente arraigada en la vida, que daría lugar a otras las otras ilusiones. Se refiere a la incapacidad de ver o de reconocer la verdad suprema de la Ley Mística, así como los actos negativos que surgen de dicha ignorancia.

[8]END, pág. 644.

[9]Este pasaje aparece en Profundo significado del «Sutra del loto», de T’ien-t’ai, como comentario sobre esta frase del capítulo «Los beneficios del maestro de la Ley»: «las doctrinas que ellos prediquen durante esa época se ajustarán a la esencia de los principios y jamás contradirán el verdadero aspecto. Y cuando expongan algún texto del mundo secular o hablen sobre asuntos de gobierno u ocupaciones que sostienen la vida, en todos los casos lo harán de acuerdo con la Ley Correcta». SL, cap. 19, pág. 260. La cita de Nichiren Daishonin pertenece a Respuesta a un creyente, en END, pág. 948.

[10]SL, cap. 28, pág. 319.

[11]Véase OTT, pág. 192. Traducción revisada.

[12]De una disertación sobre el Sutra del loto ofrecida por el presidente Toda a un grupo de miembros del Departamento de Jóvenes que estudiaban en la Universidad de Tokio, el 18 de abril de 1953.

[13]Ib.

[14]END, pág. 989.

[15]Ib., pág. 984.

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