Poner en práctica la fe y dar pruebas concretas de felicidad (3/3)


(Volver a la parte 2/3).

Cuando el cielo se despeja, la tierra se ilumina. Del mismo modo, cuando uno conoce el Sutra del loto, comprende el significado de todas las cuestiones mundanas.[12]

COMPRENDER LA ESENCIA DE TODOS LOS ASUNTOS MUNDANOS

Este pasaje de El objeto de devoción para observar la vida esclarece el principio de que el budismo se manifiesta en la sociedad. Tanto el maestro Makiguchi como el maestro Toda se referían a él a menudo.

Así como el cielo límpido y sin nubes permite que se ilumine la tierra debajo, la fe y la práctica de la Ley Mística también despejan el camino hacia la victoria en todas las cuestiones mundanas.

La frase «conoce el Sutra del loto» significa comprender de manera profunda la esencia del budismo. A partir de la relación entre el budismo y los asuntos mundanos, quien capta claramente las enseñanzas también entiende de manera fundamental todas las cuestiones sociales.

Desde el punto de vista de nuestra vida cotidiana, esto quiere decir que cultivar la fe en la Ley Mística nos permite desarrollar nuestra sabiduría y mostrar pruebas tangibles de la práctica budista en nuestro trabajo, en nuestras vidas y en cada aspecto de la sociedad.

Recordemos siempre las palabras del Daishonin: «Considere el servicio que presta a su señor feudal como la práctica del Sutra del loto»[13] y «Viva de tal forma que la gente de Kamakura lo elogie por la diligencia con que Nakatsukasa Saburo Saemon-no-jo [Shijo Kingo] presta servicio a su señor, al budismo y a las demás personas».[14]

«CAMBIÉ POR COMPLETO LA FORMA EN QUE HABÍA VIVIDO DURANTE CASI SESENTA AÑOS»

Este pasaje de El objeto de devoción para observar la vida, que estamos estudiando, impresionó mucho al maestro Makiguchi, cuando decidió adoptar la fe en el budismo Nichiren (en 1928). Muchos años después, escribiría: «Cuando tomé la gran decisión y, por fin, me comprometí a practicar el budismo Nichiren, llegué a comprender y a apreciar en mi realidad cotidiana las palabras del Daishonin que dicen: “Cuando el cielo se despeja, la tierra se ilumina. Del mismo modo, cuando uno conoce el Sutra del loto comprende el significado de todas las cuestiones mundanas”.[15] Con una dicha indescriptible, cambié por completo la forma en que había vivido durante casi sesenta años».[16]

Incluso para un educador de profundo intelecto como Makiguchi Sensei, comenzar a practicar el budismo Nichiren fue un punto de inflexión que cambió su vida.

Al respecto, reflexionó: «[Una vez que inicié mi práctica del budismo] desapareció por completo la ansiedad con que había estado buscando respuestas a la vida en la oscuridad, y dejé de ser una persona reservada y reticente. Mis metas en la vida se volvieron más grandes y nobles, y mis temores se esfumaron».[17]

La práctica budista nos permite desplegar una esperanza renovada y una comprensión más lúcida del propósito fundamental con que vivimos. Nos anima a construir cimientos inamovibles, mientras desarrollamos fortaleza para perseverar y valentía ante los retos de la existencia. La vida se experimenta con alegría ilimitada. Este es el verdadero beneficio de la fe. El budismo Nichiren es una enseñanza de cambio interior, una religión de revolución humana y una filosofía de auténtico humanismo.

LA AUTOSUPERACIÓN REQUIERE UN COMPROMISO INCESANTE

Porque practicamos el budismo Nichiren, incluso enfrentados a diversos problemas o dificultades, seguimos recitando daimoku seriamente, persistimos en el esfuerzo y generamos nuevas ideas para encontrar soluciones. Desplegamos sabiduría y vitalidad desbordantes para superar nuestros problemas. Por eso, puede decirse que «comprendemos el significado de todas las cuestiones mundanas».[18]

El maestro Toda, una vez, comentó el pasaje que estamos estudiando. Dijo: «Hay quienes abrigan la idea simplista de que, por el solo hecho de tener el Gohonzon, recibirán beneficios en sus negocios sin necesidad de esforzarse o de buscar la mejor forma de llevarlos a cabo. Esto es un grave error y hasta deberíamos considerarlo un acto contra la Ley [porque contradice las enseñanzas del budismo]».[19]

Agregó luego: «Quienes no identifican los puntos débiles en su desempeño laboral, ni elaboran un plan para mejorar, deberían reflexionar seriamente sobre su postura. Es fundamental seguir estudiando y despejando la mejor forma de conducirse en el trabajo. Mi deseo es que todos ustedes, queridos compañeros, lleguen a “comprender el significado de todas las cuestiones mundanas” lo antes posible en relación con su actividad laboral y vivan sobre bases seguras».[20]

«El budismo se manifiesta en la sociedad». Por ende, es importante habilitar los enormes recursos de la fe para activar la sabiduría intrínseca y mostrar magníficas pruebas concretas.

UN MOVIMIENTO PARA TRANSFORMAR LA SOCIEDAD

Muchos destacados pensadores del mundo valoran con elocuencia las actividades y los ideales de la Soka Gakkai, firmemente comprometidos con el mundo real.

El doctor Bryan Wilson (1926-2004), expresidente de la Asociación Internacional de Sociología de la Religión y coautor de un libro que escribimos juntos, expresó su convicción de que la verdadera misión de la religión era alentar a sus practicantes a implementar las creencias en la conducta cotidiana y a trabajar para mejorar el mundo. A tono con ello, apreciaba nuestro movimiento porque se basaba en principios como «la fe equivale a la vida cotidiana» y «el budismo se manifiesta en la sociedad».

Tenía claro que la Soka Gakkai era una organización que progresaba a paso firme y tenaz hacia el objetivo de la paz mundial. No le costaba imaginar que, a partir del desarrollo constante de la Soka, el cambio interior de sus miembros por medio de la práctica budista tuviera un efecto positivo en la conciencia colectiva y produjera giros favorables en la sociedad.

El doctor Wilson sentía que el crecimiento de nuestro movimiento para fomentar la revolución humana de cada sujeto transformaría la mentalidad de muchos otros y desembocaría en un cambio social amplio. Este es, precisamente, el tema de mi novela La revolución humana.

LAS CUALIDADES DE UNA RELIGIÓN PARA EL SIGLO XXI

El doctor Karel Dobbelaere, quien también ha presidido la Asociación Internacional de Sociología de la Religión, ha sugerido seis atributos que deberían tener los sistemas religiosos en el siglo XXI:[21]

  1. Tener base comunitaria, revitalizar y unir a las personas en los entornos locales.
  2. Inspirar a la gente a vivir una existencia entusiasta y jubilosa, poniendo en juego su energía dinámica.
  3. Trascender la esfera del individuo y motivar a la mejora de la sociedad en general.
  4. Desalentar el individualismo excesivo y fomentar la responsabilidad social.
  5. Tener amplitud de visión y de pensamiento.
  6. Interesarse por el bienestar de la comunidad global y no solo por el entorno más cercano y propio.

Después de analizar rigurosamente las cualidades que debía poseer una religión en el siglo XXI, el doctor Dobbelaere postulaba que la Soka Gakkai reunía todas las cualidades.

Desde su mirada, nuestras reuniones de diálogo eran ejemplos de encuentros comunitarios que unían a las personas; y nuestra práctica diaria de gongyo y las actividades de la Soka Gakkai eran generadoras de vitalidad y de dinamismo.

CADA UNO DE NOSOTROS ES UN AGENTE DE CAMBIO

A la hora de llevar a la práctica el principio de que «la fe equivale a la vida cotidiana» o de que «el budismo se manifiesta en la sociedad», no hay nada tan crucial como nuestra práctica del gongyo y como entonar Nam-myoho-renge-kyo mañana y noche. Como señala el Daishonin: «Cada mañana nos levantamos con el Buda, y cada noche concluimos la jornada con el Buda».[22] Es por medio de esta diligencia como transformamos nuestra vida.

Nuestras oraciones son lo que nos permite sostener con vigor la revolución humana, cambiar el karma, implementar el ideal de «establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra» que planteó el Daishonin, y edificar la paz mundial.

En esta época de tanto desconcierto, los camaradas de la Soka Gakkai tenemos una misión realmente noble y elevada. Cada uno de nosotros es un agente de cambio y es un gran constructor de la paz.

LA REVOLUCIÓN HUMANA COMO CLAVE PARA LA PAZ MUNDIAL

La transformación interior de cada persona producirá un cambio colectivo en la sociedad.

Icemos más alto aún el estandarte de «la revolución humana como clave para la paz mundial», mientras seguimos abriendo caminos al humanismo Soka con audacia y espíritu triunfal.

(Traducción del artículo publicado en la edición de marzo de 2020 de Daibyakurenge).


[12] ↑ END, pág. 397. Este texto fue escrito en abril de 1273, mientras el Daishonin se hallaba alojado en Ichinosawa, durante su exilio en la isla de Sado. En él explica el significado del objeto de devoción (Gohonzon) de Nam-myoho-renge-kyo, la Ley fundamental que posibilita la iluminación de todos los seres en el Último Día de la Ley.

[13] ↑ Ib., pág. 948.

[14] ↑ Ib., pág. 892.

[15] ↑ Ib., pág. 397.

[16] ↑ MAKIGUCHI, Tsunesaburo: Makiguchi Tsunesaburo Zenshu, op. cit., vol. 8, pág. 406.

[17] ↑ Ib.

[18] ↑ Véase END, pág. 398.

[19] ↑ TODA, Josei: Toda Josei Zenshu (Obras completas de Josei Toda), vol. 1, Tokio: Seikyo Shimbunsha, 1981, pág. 161.

[20] ↑ Ib., pág. 162.

[21] ↑ Extraído de una disertación del doctor Karel Dobbelaere titulada «Reflexiones sobre la sociedad contemporánea y la religión», presentada en el Ciclo de Conferencias Culturales Seikyo el 15 de diciembre de 1984.

[22] ↑ OTT, pág. 83.

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